Respuesta breve: La extracción de un diente de leche puede ser necesaria en caries avanzadas que no pueden conservarse con un empaste o con un tratamiento de conductos del diente de leche, en dientes con absceso, en traumatismos y cuando el diente de leche no se cae a pesar de que ya ha salido el diente definitivo. En la mayoría de los casos el procedimiento se realiza con anestesia local y en poco tiempo. Si el diente se pierde antes de tiempo, puede recomendarse un mantenedor de espacio para conservar el lugar del diente definitivo. La decisión se toma tras la exploración del profesional.
Los dientes de leche se aflojan y se caen por sí solos cuando llega el momento, por lo que a muchos padres les sorprende oír que hay que extraer un diente a su hijo. Sin embargo, la extracción de un diente de leche puede ser necesaria en algunos casos para proteger la salud bucal del niño y conseguir que el diente definitivo que viene por debajo erupcione en el lugar correcto. En este artículo explicamos en qué casos se extraen los dientes de leche, cómo puede preparar a su hijo para este proceso, qué hay que tener en cuenta el día de la extracción y después, y por qué se considera un mantenedor de espacio tras la pérdida temprana de un diente.
¿Cuándo se extrae un diente de leche?
Un diente de leche se extrae cuando está tan dañado que no puede conservarse con tratamiento o cuando impide la erupción del diente definitivo. El criterio general de los profesionales es mantener el diente de leche en la boca, en la medida de lo posible, hasta su momento natural de caída, porque los dientes de leche sirven para masticar, para hablar y para reservar el espacio de los dientes definitivos. Por eso la decisión de extraerlo se toma con cuidado.
Las principales situaciones en las que se plantea la extracción de un diente de leche son las siguientes:
- Caries avanzada: Cuando la caries ha destruido gran parte del diente y no es posible conservarlo con un empaste o con un tratamiento de conductos del diente de leche (pulpotomía, pulpectomía).
- Absceso e infección: Cuando se ha desarrollado una infección alrededor de la raíz del diente y existe el riesgo de que afecte al germen del diente definitivo que está debajo.
- Si el diente de leche no se cae: Cuando el diente definitivo ya ha empezado a salir y el diente de leche sigue en su sitio. Es más frecuente en los incisivos inferiores; el diente definitivo sale por detrás del de leche y se forma la imagen de una doble fila de dientes.
- Traumatismo: En los dientes que se han fracturado, cuya raíz se ha dañado o que se han desplazado tras una caída o un golpe.
- Motivos ortodóncicos: Cuando hay una falta de espacio importante, para ayudar a que los dientes definitivos salgan de forma más ordenada, siguiendo el plan del ortodoncista.
No hace falta que se alarme si observa una doble fila de dientes en los incisivos inferiores. Si el diente de leche se mueve claramente, puede caerse por sí solo en pocas semanas. Sin embargo, si el diente de leche está firme y el diente definitivo sigue subiendo, lo correcto es que lo vea el odontólogo.
Preparación antes de la extracción
El paso más importante para preparar al niño para la extracción es explicarle el proceso con un lenguaje sencillo y sincero que no le asuste. Los niños perciben con mucha facilidad la ansiedad de los adultos. El lenguaje que se utiliza en casa influye directamente en la experiencia en la clínica.
Algunas recomendaciones prácticas para los padres:
- En lugar de expresiones como «no te va a doler nada» o «te van a poner una inyección», prefiera una explicación suave y veraz como «el dentista va a dormir tu diente y después sacará el diente enfermo».
- No utilice al dentista como un castigo ni como una forma de asustar al niño.
- Procure no contar delante del niño sus propias malas experiencias dentales.
- Intente pedir la cita a una hora en que el niño esté descansado y haya comido.
- Informe al profesional sobre los medicamentos que toma su hijo, sus alergias y las enfermedades que ha tenido.
En la clínica, los odontopediatras suelen utilizar el enfoque «decir, mostrar, hacer». Primero se explica al niño el instrumental que se va a utilizar, después se le muestra y a continuación se pasa al procedimiento. Este método permite que el niño sepa a qué se enfrenta y mantenga la sensación de control.
Cómo es la extracción
La extracción de un diente de leche es, en la mayoría de los casos, un procedimiento sencillo que se completa en poco tiempo con anestesia local. Las raíces de los dientes de leche se reabsorben a medida que sale el diente definitivo, por lo que la extracción de los dientes que están cerca de su momento de caída suele ser fácil.
- Anestesia superficial: Para que se note menos la entrada de la aguja, primero puede aplicarse un gel anestésico sobre la encía.
- Anestesia local: Se anestesian el diente y la zona que lo rodea. En esta fase el niño puede notar presión, pero el objetivo es que no sienta un dolor agudo.
- Extracción: El diente se saca con suavidad de su lugar con instrumentos especiales. El procedimiento suele durar unos minutos.
- Control del sangrado: Se coloca una gasa estéril sobre la zona de la extracción y se le pide al niño que la muerda.
En niños muy pequeños, en niños con una ansiedad intensa o con necesidades especiales y en los casos en que se necesitan muchos tratamientos a la vez, pueden valorarse las opciones de sedación o de anestesia general. Estos métodos se aplican con el equipamiento adecuado y con un anestesiólogo; la exploración determina para qué niño son necesarios.
Cuidados después de la extracción
En las primeras horas después de la extracción, el objetivo principal es conservar el coágulo en el lugar de la extracción y evitar que el niño se muerda el labio o la mejilla dormidos. Si se presta atención a estos dos aspectos, la cicatrización suele transcurrir sin problemas.
- Gasa: Se hace que el niño muerda la gasa durante el tiempo que haya indicado el profesional, normalmente entre 20 y 30 minutos.
- Periodo de adormecimiento: El efecto de la anestesia puede durar unas horas. Durante ese tiempo el niño puede morderse el labio, la mejilla o la lengua sin darse cuenta. Hasta que pase el adormecimiento es importante no darle de comer y observar al niño.
- Alimentación: Cuando haya pasado el adormecimiento, pueden elegirse alimentos blandos, templados o fríos. El primer día se evitan los alimentos muy calientes, duros y crujientes.
- Higiene bucal: El cepillado se reanuda esa misma noche; solo se omite con cuidado la zona de la extracción. El primer día se evitan los enjuagues enérgicos y escupir.
- Dolor: En la mayoría de los niños el dolor es leve. Si es necesario, puede usarse un analgésico recomendado por el profesional, adecuado a la edad y al peso del niño.
Debe acudirse al odontólogo si el sangrado no se detiene con la gasa, si la hinchazón de la cara va en aumento, si hay fiebre o si el niño se queja de un dolor que aumenta después de unos días.
En los días siguientes a la extracción es muy frecuente que el niño explore el hueco continuamente con la lengua, y esto suele disminuir por sí solo. En el lugar de la extracción puede aparecer los primeros días un aspecto blanquecino; forma parte natural del tejido que cicatriza y, la mayoría de las veces, no es un signo de infección. Aun así, si nota mal olor, secreción o hinchazón en la zona, se recomienda que lo vea el profesional.
Mantenedor de espacio en la pérdida temprana
Cuando un diente de leche se extrae mucho antes de su momento natural de caída, puede recomendarse un aparato llamado mantenedor de espacio para conservar el hueco. Esto se debe a que los dientes vecinos pueden desplazarse con el tiempo hacia el espacio que deja el diente de leche, y el diente definitivo que viene por debajo puede no encontrar espacio suficiente para salir. En el futuro, esto puede significar apiñamiento, dientes incluidos y la necesidad de una ortodoncia más extensa.
Los mantenedores de espacio se dividen en general en dos grupos:
- Mantenedores fijos: Constan de una banda que se cementa al diente vecino y de un alambre fino que se extiende hacia el hueco. El niño no tiene que ponérselo ni quitárselo.
- Mantenedores removibles: Tienen forma de placa; a veces también puede añadirse un diente artificial en el lugar del diente ausente. El niño debe llevarlo de forma regular.
No todas las pérdidas tempranas de dientes necesitan un mantenedor de espacio. El profesional decide según el diente que se ha perdido, la edad del niño, el tiempo que tardará en salir el diente definitivo que está debajo y la situación del espacio en la boca. Los niños que llevan un mantenedor de espacio deben acudir a revisiones periódicas; cuando el diente definitivo empieza a salir, el aparato se retira.
Seguir el desarrollo de los dientes y de los maxilares durante la infancia también contribuye a que los tratamientos de ortodoncia que puedan necesitarse en el futuro se planifiquen con más facilidad. Puede leer sobre los enfoques que pueden aplicarse en esta etapa en nuestra página sobre Invisalign First en niños.
¿Cuándo debe llevar a su hijo al dentista?
Si observa en un diente de su hijo un oscurecimiento, en la encía una hinchazón parecida a un grano, dolor al comer o una doble fila de dientes en los incisivos inferiores, no debe aplazar la consulta. Hemos reunido otros temas que los padres preguntan con frecuencia en nuestra página de preguntas frecuentes. En nuestra policlínica de Oran, en Çankaya, la decisión de extraer un diente a un niño se toma después de valorar primero las opciones para conservarlo y hablándolo con los padres.
Preguntas frecuentes
¿Qué ocurre si el diente de leche no se cae por sí solo?
Si el diente de leche no se cae a pesar de que el diente definitivo ya ha empezado a salir, el diente definitivo puede salir en una posición distinta, a menudo por detrás del diente de leche. Si el diente de leche se mueve, puede bastar con esperar unas semanas. Si no se mueve o sigue en su sitio durante mucho tiempo, el profesional valora si es necesaria la extracción.
¿Es adecuado sacar en casa un diente de leche flojo?
Que el niño deje caer un diente muy flojo, que está a punto de caerse por sí solo, moviéndolo con la lengua o con el dedo no suele causar problemas en la mayoría de los casos. Sin embargo, intervenir a la fuerza con un hilo o con un instrumento puede dejar un fragmento de raíz, provocar sangrado y miedo. En los dientes que se mueven poco, es más correcto consultar al profesional.
Si el diente de leche con caries se va a caer de todos modos, ¿hace falta tratarlo?
Sí, en la mayoría de los casos. Cuando la caries avanza, puede provocar dolor, abscesos y problemas de alimentación; la infección también puede afectar al germen del diente definitivo que está debajo. Además, un diente de leche que se pierde antes de tiempo puede hacer que se pierda el espacio necesario para la erupción de los dientes definitivos.
¿Molesta el mantenedor de espacio al niño?
Los niños suelen acostumbrarse al mantenedor de espacio en unos pocos días. En los primeros días puede haber juego con la lengua o una ligera sensación de cuerpo extraño. Con los mantenedores fijos es importante evitar los alimentos pegajosos y duros y limpiar bien alrededor del aparato.




