El tratamiento ortodóncico temprano (tratamiento interceptivo o tratamiento de primera fase) es un tratamiento limitado y con un objetivo concreto que se aplica durante la dentición mixta, cuando en la boca conviven dientes de leche y dientes permanentes, aproximadamente entre los 7 y los 11 años. Su finalidad es corregir de forma precoz algunos problemas aprovechando el crecimiento de los maxilares, o evitar que se vuelvan más complejos en el futuro. Hay un punto importante: la exploración temprana y el tratamiento temprano no son lo mismo. Las asociaciones de ortodoncia recomiendan la primera revisión ortodóncica hacia los 7 años con el fin de detectar los problemas a tiempo; en una parte considerable de los niños explorados basta con un seguimiento periódico. En nuestro artículo sobre la revisión a los 7 años explicamos por qué se recomienda la primera exploración a esta edad; esta página, en cambio, se centra en qué casos se inicia el tratamiento y en cuáles se espera.
¿Qué problemas se abordan en la etapa temprana?
El tratamiento temprano tiene sentido en problemas que pueden influir en la dirección del crecimiento o que pueden causar daño si se espera. Las situaciones principales son las siguientes:
- Mordida cruzada posterior y desviación mandibular: si, a causa de un maxilar superior estrecho, la mandíbula se desvía hacia un lado al cerrar, se recomienda corregirlo durante el crecimiento. A esta edad la sutura del paladar es flexible, por lo que la expansión es más predecible. Para más detalles, puede consultar la página tratamiento de expansión maxilar.
- Mordida cruzada anterior: que uno o varios dientes anteriores superiores cierren por detrás de los inferiores puede provocar desgaste dental y problemas en las encías.
- Tendencia al prognatismo mandibular: si el problema se debe a que el maxilar superior se ha quedado retrasado, aparatos como la máscara facial pueden ser más eficaces durante el crecimiento. Tratamos este tema en la página tratamiento del prognatismo mandibular.
- Dientes anteriores superiores muy protruidos: los dientes salidos que el labio no puede cubrir están más expuestos a fracturarse en caídas y golpes; además, pueden afectar a la vida social del niño.
- Mordida abierta debida a hábitos: si persisten la succión del dedo, el chupete o la deglución con empuje lingual, puede formarse entre los dientes anteriores una abertura que no cierra. Sin abandonar el hábito, es difícil que esta abertura se corrija de forma estable.
- Falta de espacio importante y dientes que erupcionan en mala dirección: que los dientes permanentes erupcionen en una posición incorrecta puede afectar a la raíz del diente vecino. En algunos niños con riesgo de que los caninos superiores queden incluidos, la extracción a tiempo del canino de leche puede mejorar la vía de erupción del diente permanente.
- Pérdida prematura de un diente de leche: puede ser necesario un mantenedor de espacio para evitar que el hueco se cierre.
¿En qué casos es más acertado esperar?
No es necesario aplicar el tratamiento temprano a todos los problemas. En algunos casos, empezar pronto puede no aportar ninguna diferencia, salvo que el niño lleve un aparato durante más tiempo:
- Apiñamiento leve: en la dentición mixta es frecuente un ligero apiñamiento de los dientes anteriores, que puede cambiar en parte con el crecimiento. La mayoría de las veces basta con el seguimiento.
- Espacios entre los dientes anteriores superiores: que haya espacios y un aspecto en abanico entre los incisivos permanentes tras su erupción se considera normal en esta etapa; en general disminuyen a medida que erupcionan los caninos.
- Clase II leve o moderada sin riesgo de traumatismo: las investigaciones han demostrado que, en los dientes salidos asociados a retrognatia mandibular, el tratamiento en dos fases no cambia de forma notable el resultado en la mayoría de los niños frente al tratamiento en una sola fase iniciado en la adolescencia. No obstante, si los dientes están muy expuestos a traumatismos o si la situación afecta socialmente al niño, puede plantearse una intervención temprana.
Esta distinción es lo que más interesa a las familias. Siempre que en la consulta se recomiende un tratamiento temprano, también debe hablarse con claridad de qué cambiaría si se esperara.
¿Qué métodos se utilizan en el tratamiento ortodóncico temprano?
El tratamiento de primera fase suele ser un plan breve y limitado, dirigido a un único problema. Los métodos empleados varían según el problema:
- Aparatos de expansión: se utilizan en el maxilar superior estrecho y en la mordida cruzada posterior.
- Máscara facial: con el fin de favorecer el crecimiento hacia delante de un maxilar superior retrasado, se lleva por la noche y en casa, muchas veces junto con un aparato de expansión.
- Aparatos funcionales: son aparatos destinados a posicionar la mandíbula hacia delante en algunos niños con retrognatia mandibular. Tratamos este tema en la página tratamiento de la retrognatia mandibular.
- Aparatos para eliminar hábitos: ayudan a abandonar la succión del dedo y el empuje lingual.
- Brackets fijos parciales: con brackets limitados, colocados solo en los dientes anteriores y en los primeros molares permanentes, pueden corregirse una mordida cruzada anterior o dientes girados.
- Alineadores transparentes: Invisalign First, diseñado para la dentición mixta, puede utilizarse en los casos adecuados para una expansión leve y para alinear los dientes anteriores. El niño debe llevar el alineador 20–22 horas al día; por eso es importante valorar su grado de colaboración.
- Mantenedores de espacio y extracciones guiadas: se utilizan para evitar la pérdida de espacio o para orientar la vía de erupción de los dientes.
¿Cómo se desarrolla el tratamiento temprano?
- Primera exploración: se valoran la secuencia de erupción de los dientes, la relación entre los maxilares, los hábitos y la forma de respirar.
- Registros: si es necesario, se toman un escaneo intraoral o impresiones, fotografías y radiografías.
- Decisión: hay tres posibilidades: seguimiento periódico, tratamiento de primera fase o aplazar el tratamiento hasta la erupción de los dientes permanentes. Los motivos se comparten con la familia.
- Primera fase: si se planifica, suele durar 6–18 meses y finaliza cuando se alcanza un objetivo concreto.
- Periodo de seguimiento: la erupción de los dientes permanentes se controla con revisiones cada pocos meses. Durante este periodo puede utilizarse un aparato de retención para conservar el resultado obtenido.
- Segunda fase: cuando ya han erupcionado la mayoría de los dientes permanentes, generalmente en la adolescencia, puede ser necesaria una segunda etapa con brackets o con alineadores transparentes para la alineación final de los dientes. La primera fase no siempre elimina la segunda; pero muchas veces puede simplificarla.
¿Por qué son importantes la colaboración del niño y el papel de la familia?
Uno de los factores que determinan el resultado del tratamiento temprano es la colaboración del niño. Los aparatos removibles y la máscara facial no producen el efecto esperado si no se llevan durante el tiempo recomendado. En los aparatos fijos, en cambio, es importante evitar los alimentos pegajosos y duros, que los padres ayuden con el cepillado y no faltar a las revisiones. Explicar al niño, con un lenguaje adecuado a su edad, por qué lleva el aparato facilita notablemente su colaboración. Durante los primeros días puede haber un ligero cambio en el habla y un breve periodo de adaptación al comer; en la mayoría de los niños esto pasa en poco tiempo. Encontrará las ventajas generales del tratamiento con brackets en niños en nuestro artículo sobre ortodoncia infantil.
¿Cuáles son los límites del tratamiento temprano?
Aunque el tratamiento temprano ofrece la oportunidad de orientar el crecimiento, no lo controla por completo. El patrón genético de crecimiento del niño sigue manifestándose a lo largo de la adolescencia; sobre todo en los niños con tendencia al prognatismo mandibular, el problema puede volver a hacerse evidente con el estirón de crecimiento incluso después de una primera fase exitosa. En algunas discrepancias esqueléticas puede ser necesario plantear la opción de la cirugía ortognática una vez finalizado el crecimiento. Además, empezar el tratamiento pronto puede alargar el tiempo total de uso de aparatos; esto debe tenerse en cuenta en relación con la motivación del niño y su higiene bucal. Compartir estos límites con claridad con la familia antes del tratamiento permite que las expectativas sean realistas.
Preguntas que las familias pueden hacer en la consulta
- Si el problema de mi hijo no se trata ahora, ¿qué cambia? ¿Qué coste tiene esperar?
- ¿Este tratamiento orienta el crecimiento o solo mueve los dientes?
- ¿Cuánto durará la primera fase y qué objetivo se habrá alcanzado al final?
- ¿Qué probabilidad hay de que más adelante sea necesaria una segunda fase?
- ¿Cuántas horas al día debe llevar mi hijo el aparato y cómo se gestiona en el colegio?
- ¿Con qué frecuencia se harán las revisiones?
Para tener un marco general de las opciones de tratamiento que pueden plantearse según la edad de su hijo, también puede consultar la página a qué edad se llevan alineadores transparentes.
¿Cómo se planifica la exploración infantil en la clínica?
En la Policlínica Dental Funda Sarıkaya, la valoración ortodóncica de los niños la realiza la especialista en ortodoncia Funda Pekyılmaz Sarıkaya (Uzm. Dt.). En la consulta se habla con la familia de si es necesario un tratamiento, de por qué se recomienda ahora en caso de serlo y de las posibles consecuencias de esperar. Si se planifica un tratamiento, la duración, el calendario de revisiones y los honorarios se comunican por escrito. Como la clínica abre de lunes a sábado de 09:00 a 20:00, es posible programar las revisiones fuera del horario escolar y el mismo día que las citas de los hermanos.

