Respuesta breve: el retratamiento de conducto consiste en retirar el relleno antiguo y volver a limpiar y rellenar los conductos en un diente que ya tenía un tratamiento de conducto, cuando no se ha producido la cicatrización o cuando la infección se ha desarrollado de nuevo. Los síntomas principales son dolor al morder, hinchazón en la encía o secreción parecida a un grano y la presencia de inflamación en el extremo de la raíz en la radiografía. En casos adecuados, es una opción que permite conservar el diente.
El tratamiento de conducto es una de las formas más habituales de conservar un diente inflamado o infectado sin extraerlo y, en la mayoría de los casos, da un resultado sin problemas durante muchos años. Sin embargo, en algunos dientes la cicatrización no se produce como se esperaba o, años después, vuelve a aparecer un problema. En ese caso entra en juego el retratamiento de conducto, el procedimiento de repetición del tratamiento que en inglés se conoce como «retreatment». En este artículo tratamos por qué puede fracasar un tratamiento de conducto, qué síntomas requieren atención, cómo se realiza el retratamiento y cuáles son las opciones alternativas.
¿Por qué fracasa un tratamiento de conducto?
La causa más frecuente del fracaso del tratamiento de conducto es que hayan quedado bacterias dentro de los conductos radiculares o que, después del tratamiento, vuelvan a filtrarse bacterias a los conductos. El sistema de conductos radiculares del diente suele ser mucho más complejo de lo que se piensa; además de los conductos principales puede haber finos conductos laterales, curvaturas y ramificaciones. No siempre es posible limpiar y rellenar todas estas estructuras.
Estas son las principales causas que pueden llevar al fracaso:
- Un conducto radicular adicional que pasó desapercibido en el primer tratamiento
- Que los conductos no se hayan podido limpiar lo suficiente o rellenar en toda su longitud
- Que el empaste superior o la corona se hayan colocado tarde tras el tratamiento de conducto o que con el tiempo filtren
- La aparición de una nueva caries en el diente con tratamiento de conducto
- Un fragmento de instrumento fracturado dentro del conducto que impide la limpieza
- La aparición de una fisura o una fractura en el diente o en la raíz
Algunas de estas causas aparecen a lo largo de los años. Por ejemplo, un tratamiento de conducto sólido puede volver a infectarse cuando el empaste que lo cubre se desgasta con el tiempo y empieza a filtrar. Por eso, tras el tratamiento de conducto, cerrar el diente a tiempo y de forma hermética con un empaste o una corona adecuados es tan importante para el éxito del tratamiento como el propio procedimiento del conducto.
¿Cuáles son los síntomas de un tratamiento de conducto fallido?
El síntoma más frecuente de un tratamiento de conducto fallido es el dolor al presionar el diente o al morder. Además, pueden aparecer los siguientes síntomas:
- Hinchazón de la encía en la zona del diente
- Una ampolla parecida a un grano en la encía y, de vez en cuando, salida de secreción por ella (fístula)
- Sensación de diente alargado y sensibilidad al tocarlo
- Mal sabor o mal olor
- Hinchazón en la cara o bajo la mandíbula
Un punto importante es que el fracaso del tratamiento de conducto no siempre da síntomas. En algunos dientes, la inflamación que se desarrolla en el extremo de la raíz permanece silenciosa durante mucho tiempo y solo se detecta en una radiografía tomada durante una revisión rutinaria. Por ello, se recomienda controlar con radiografías, en las revisiones periódicas, los dientes con tratamiento de conducto. Además, no toda sombra que se ve en la radiografía requiere necesariamente un nuevo tratamiento; una zona en proceso de cicatrización también puede tener un aspecto similar. La valoración se hace comparando con radiografías anteriores y con los hallazgos clínicos.
¿Cómo se realiza el retratamiento?
El retratamiento del conducto consiste en retirar por completo el relleno antiguo del diente, dar forma de nuevo a los conductos, desinfectarlos y volver a rellenarlos. Suele durar más que el primer tratamiento de conducto y es técnicamente más difícil, porque el médico primero tiene que eliminar los materiales utilizados en el tratamiento anterior.
El procedimiento suele avanzar con los siguientes pasos:
- Valoración: con la exploración clínica y la radiografía se investiga la causa del problema. En casos complejos, la tomografía tridimensional puede ayudar a valorar conductos que han pasado desapercibidos o fisuras de la raíz.
- Acceso al diente: se aplica anestesia local. Si el diente tiene una corona o un perno intraconducto, puede ser necesario retirarlos para acceder a los conductos.
- Retirada del relleno antiguo: el material de relleno de los conductos se elimina con instrumentos especiales y solventes. Si hay un fragmento de instrumento fracturado, se intenta retirarlo o rodearlo.
- Limpieza y desinfección: los conductos, incluidos los que hubieran pasado desapercibidos, se conforman de nuevo y se irrigan con soluciones desinfectantes. Los dispositivos de aumento y el microscopio son una ayuda importante en esta fase.
- Medicación intraconducto: según el estado de la infección, puede colocarse un medicamento en los conductos durante un tiempo y planificarse una segunda sesión.
- Relleno y sellado: los conductos se rellenan de nuevo y el diente se cierra con un empaste provisional o definitivo. Después, según la estructura del diente, se realiza el empaste definitivo o la corona.
Después del procedimiento puede haber una ligera sensibilidad que dura unos días. La cicatrización se controla a lo largo de meses con las radiografías que se toman en las citas de revisión.
Después del retratamiento no debe aplazarse el cierre definitivo del diente. Cuando los empastes provisionales permanecen mucho tiempo en la boca, pueden desgastarse y permitir que las bacterias vuelvan a filtrarse a los conductos. En los dientes posteriores, sobre todo en los dientes con tratamiento de conducto que han perdido mucho tejido, puede recomendarse una corona para proteger el diente de las fuerzas de masticación. Completar esta fase es un paso importante que favorece el éxito a largo plazo del retratamiento.
Alternativas: apicectomía y extracción
En los casos en que no es posible repetir el tratamiento de conducto o este no es suficiente, las principales alternativas son la apicectomía y la extracción del diente.
Apicectomía (cirugía del extremo de la raíz): es el procedimiento en el que se abre la encía para llegar al extremo de la raíz, se limpia el tejido inflamado, se corta una pequeña parte del extremo de la raíz y se sella la parte final del conducto. Puede elegirse cuando acceder al interior del conducto entraña riesgo, por ejemplo, si el diente tiene una corona en buen estado y un perno largo, o cuando no hay cicatrización a pesar del retratamiento del conducto. Se realiza con anestesia local.
Extracción: si el diente tiene una fractura radicular vertical, si el tejido dental restante es tan escaso que no basta para que el diente funcione o si se ha perdido en grado avanzado el soporte de la encía y del hueso, puede que no sea posible conservar el diente. En ese caso se extrae el diente y el hueco resultante puede reponerse con un implante, un puente o una prótesis removible.
La opción adecuada se determina valorando conjuntamente el estado estructural del diente, su importancia en la boca, el soporte de la encía y del hueso y las preferencias del paciente. Conservar el diente propio es, cuando es posible, generalmente el objetivo prioritario.
¿Cuál es la tasa de éxito del retratamiento de conducto?
El éxito del retratamiento de conducto varía de un caso a otro; sin embargo, los estudios científicos han demostrado que, con los retratamientos realizados en casos adecuados, una parte importante de los dientes puede seguir funcionando en la boca durante mucho tiempo. Estos son los principales factores que influyen en el éxito:
- El tamaño y la duración de la inflamación en el extremo de la raíz
- Que se puedan encontrar y limpiar los conductos que pasaron desapercibidos
- La presencia de problemas adicionales en el conducto, como un instrumento fracturado o una perforación
- Que haya o no una fisura o una fractura en la raíz
- Que, después del tratamiento, el diente se cierre a tiempo con un empaste o una corona herméticos
Su médico, según los hallazgos de la exploración y de la radiografía, le explica las opciones posibles para su diente y las ventajas y los inconvenientes de cada una. Puede encontrar las respuestas a las preguntas frecuentes sobre el tratamiento de conducto y otros tratamientos en nuestra página de preguntas frecuentes; para los términos técnicos, puede consultar nuestro glosario de odontología.
Cuando nota un problema en su diente con tratamiento de conducto
Si en un diente con tratamiento de conducto nota dolor al morder, una ampolla en la encía o hinchazón, la consulta no debe aplazarse aunque los síntomas disminuyan de forma temporal, porque la infección del extremo de la raíz puede avanzar en silencio. En nuestra policlínica de Oran, en Çankaya, en Park Oran Ofis, su diente se valora de forma clínica y radiológica y se le explica cuál de las opciones, el retratamiento del conducto u otras alternativas, es la adecuada.
Preguntas frecuentes
¿Se puede repetir un tratamiento de conducto?
Sí, en casos adecuados puede realizarse un retratamiento de conducto en un diente que ya tenía un tratamiento de conducto. Se retira el relleno antiguo y se limpian y rellenan de nuevo los conductos. Si el diente tiene una fractura radicular o no queda tejido dental suficiente, el retratamiento puede no ser adecuado.
¿Cuántas sesiones dura un retratamiento de conducto?
El número de sesiones varía según el estado de la infección, el número de conductos y la dificultad de retirar el relleno antiguo. Algunos casos se completan en una sola sesión, mientras que en otros se coloca medicación en los conductos y se planifica una segunda sesión. La duración la determina el médico después de la exploración.
Mi diente con tratamiento de conducto no me duele, ¿hace falta tratarlo de todos modos?
Algunas inflamaciones que se desarrollan en el extremo de la raíz pueden avanzar sin dar síntomas y solo se detectan en la radiografía. En ese caso, si hace falta o no un tratamiento se valora comparando con radiografías anteriores y con los hallazgos clínicos. Algunas zonas pueden seguirse únicamente con controles.




