Respuesta breve: Chuparse el dedo y usar el chupete son comportamientos naturales de consuelo en la lactancia. Se recomienda dejar el hábito, por lo general, hacia los 3-4 años. Una succión intensa que continúa hasta la etapa de erupción de los dientes anteriores permanentes puede provocar mordida abierta en los dientes anteriores, adelantamiento de los dientes superiores y estrechamiento del maxilar superior. Si el hábito se abandona pronto, parte de estos efectos puede disminuir por sí sola.
Ver a los bebés chuparse el dedo o calmarse con el chupete es una imagen que conocen la mayoría de los padres. Chuparse el dedo y usar el chupete son comportamientos que en medicina se denominan «succión no nutritiva» y que se consideran totalmente naturales en los primeros años de vida. Sin embargo, si estos hábitos continúan de forma intensa a partir de cierta edad, pueden afectar a la alineación de los dientes y al desarrollo de los maxilares. En este artículo tratamos por qué aparece el hábito, hasta qué edad se considera normal, sus posibles efectos y cómo dejarlo.
¿Por qué se chupan el dedo los niños?
Chuparse el dedo es una prolongación del reflejo de succión innato del bebé y, en la mayoría de los casos, tiene como finalidad calmarse a sí mismo. Este reflejo se observa incluso en el vientre materno; en las ecografías de algunos bebés se ve que se chupan el dedo. Después del nacimiento, además de con la alimentación, la succión se relaciona con la sensación de seguridad, el paso al sueño y la calma.
A medida que el niño crece, chuparse el dedo puede convertirse en un hábito que aparece sobre todo en momentos de cansancio, malestar, aburrimiento o ansiedad. Es frecuente ver a niños que se llevan el dedo a la boca cuando ven la televisión, al quedarse dormidos o al entrar en un entorno nuevo. Cambios como el nacimiento de un hermano, el comienzo de la guardería o una mudanza también pueden intensificar el hábito. Por eso, al abordar el hábito es importante tener en cuenta las necesidades emocionales del niño.
¿Hasta qué edad es normal chuparse el dedo?
Chuparse el dedo y el chupete es normal en la lactancia y en la primera infancia; la mayoría de los niños abandona este hábito por sí solos entre los 2 y los 4 años. Organizaciones como la Academia Americana de Odontología Pediátrica recomiendan que lo ideal es reducir la succión no nutritiva hacia los 3 años y ponerle fin antes de que salgan los dientes anteriores permanentes. Los dientes anteriores permanentes suelen empezar a salir hacia los 6-7 años.
El efecto no lo determina solo la edad. También importan la frecuencia del hábito (cuántas horas al día dura), su intensidad (con qué fuerza se chupa) y la posición del dedo dentro de la boca. Una succión breve y suave al quedarse dormido no produce el mismo efecto que una succión intensa durante todo el día. Por ello, la presencia del hábito en un niño de 3 años no debería ser por sí sola motivo de preocupación; pero a medida que avanza la edad y empiezan a verse cambios en los dientes, hace falta un enfoque más activo.
¿Cuáles son los efectos de chuparse el dedo en los dientes y los maxilares?
Chuparse el dedo o usar el chupete de forma intensa y prolongada ejerce una presión continua sobre los dientes y los maxilares y puede modificar la forma de las estructuras que se están desarrollando. Los efectos más frecuentes son los siguientes:
- Mordida abierta: Como el dedo o el chupete se sitúa entre los dientes anteriores, al cerrar la boca los dientes anteriores superiores e inferiores no se tocan. Este cuadro es una de las causas más frecuentes de mordida abierta en los niños.
- Adelantamiento de los dientes anteriores superiores: La presión del dedo sobre los dientes superiores puede inclinarlos hacia delante y provocar espacios entre ellos. Los dientes adelantados son más vulnerables a los traumatismos, como las caídas.
- Inclinación hacia atrás de los dientes anteriores inferiores: Que el dedo se apoye en los dientes inferiores puede empujarlos hacia el lado de la lengua.
- Estrechamiento del maxilar superior y mordida cruzada: La contracción de los músculos de las mejillas durante la succión y la posición baja de la lengua pueden limitar el desarrollo lateral del maxilar superior. Como resultado puede aparecer una mordida cruzada en los dientes posteriores.
- Hábitos de la lengua y del habla: La abertura entre los dientes anteriores puede hacer que la lengua se empuje hacia ese espacio al tragar y al hablar, lo que puede afectar a la pronunciación de algunos sonidos.
Aunque los efectos del chupete son, en general, parecidos a los de chuparse el dedo, hay algunas diferencias. Como el chupete lo pueden controlar los padres, dejarlo suele ser más fácil. El dedo, en cambio, está disponible en todo momento, por lo que el hábito puede durar más. Si se usa chupete, es importante elegirlo de un tamaño adecuado a la edad del niño y no mojarlo en miel ni en sustancias azucaradas, también por el riesgo de caries. Recordemos asimismo que el hábito de dormirse con el biberón puede favorecer las caries de la primera infancia.
¿Cómo se deja el hábito?
Para dejar de chuparse el dedo, el enfoque más eficaz son los métodos que apoyan al niño y lo hacen partícipe del proceso, en lugar de castigarlo. La presión, la reprimenda o la burla pueden aumentar la ansiedad del niño y reforzar aún más el hábito.
Algunos métodos que pueden aplicar las familias son los siguientes:
- Detecte los desencadenantes: Observe en qué situaciones se chupa el dedo su hijo. Buscar soluciones para causas como el cansancio, el aburrimiento o la ansiedad reduce el hábito.
- Utilice el refuerzo positivo: Marque con pegatinas en un calendario los días en que no se chupa el dedo y fije pequeños objetivos. Apoyar el logro con elogios aumenta la motivación del niño.
- Mantenga ocupadas las manos: En los momentos en que el hábito se intensifica, como al ver la televisión o en los viajes en coche, ocupe las manos del niño con juguetes, dibujos o plastilina.
- Medidas especiales para la hora de dormir: Para la succión que se hace sin darse cuenta durante el sueño, un guante suave o una tirita en el dedo pueden servir como recordatorio. Abrazar antes de dormir un juguete que le guste puede ser una forma alternativa de calmarse.
- Deje el chupete de forma gradual: Quitar primero el chupete durante el día y dejarlo solo para dormir, y después retirarlo por completo, funciona en muchos niños.
Si estos métodos no bastan, sobre todo en la etapa en que empiezan a salir los dientes permanentes, el odontopediatra o el ortodoncista pueden recomendar un aparato que se coloca dentro de la boca y que recuerda al niño el hábito. Estos aparatos funcionan con más probabilidad de éxito cuando el niño tiene ganas de dejar el hábito, y solo se decide su uso tras la exploración.
¿Cómo se corrigen las alteraciones que han aparecido?
Cuando se deja pronto el hábito de chuparse el dedo, sobre todo en la etapa de los dientes de leche, la mordida abierta y las ligeras inclinaciones de los dientes que han aparecido suelen disminuir por sí solas o corregirse por completo. Los músculos de los labios y de la lengua van orientando los dientes hacia una posición más equilibrada. Por ello, poner fin al hábito es el primer paso, y el más importante, del tratamiento.
Si el hábito ha continuado después de la salida de los dientes permanentes o si la abertura no se cierra después de dejarlo, puede hacer falta un tratamiento ortodóncico. Un maxilar superior estrecho puede abordarse durante el crecimiento con aparatos de expansión. Si hay también un hábito de empuje lingual, los ejercicios de la lengua y, cuando es necesario, la logopedia apoyan el tratamiento. En las edades y los casos adecuados también pueden valorarse opciones de tratamiento temprano con alineadores transparentes; puede encontrar información al respecto en nuestra página sobre Invisalign First en niños. Hemos explicado el tratamiento de la mordida abierta a edades más avanzadas en nuestro artículo sobre el tratamiento de la mordida abierta con alineadores transparentes.
Si se pregunta cuándo conviene hacer la valoración ortodóncica de su hijo, nuestro artículo sobre a qué edad se pueden usar alineadores transparentes puede servirle de orientación. Como recomendación general, hacer la primera revisión de ortodoncia hacia los 7 años ayuda a detectar a tiempo los problemas relacionados con el crecimiento.
¿Cuándo acudir al dentista?
Si chuparse el dedo continúa de forma intensa después de los 4 años, si ha notado una abertura en los dientes anteriores o una inclinación marcada hacia delante, o si su hijo quiere dejar el hábito pero no lo consigue, la valoración de un dentista será útil. En nuestra clínica de Park Oran Ofis, en Çankaya, Ankara, se estudia el desarrollo dental y de los maxilares de su hijo y se orienta a su familia durante el proceso de abandono del hábito; si hace falta tratamiento ortodóncico, se planifica según el estado de crecimiento.
Preguntas frecuentes
¿Es más perjudicial para los dientes el chupete o chuparse el dedo?
Ambos pueden producir efectos parecidos cuando se usan de forma intensa y prolongada. El chupete, como lo controlan los padres, suele ser más fácil de dejar. El dedo está disponible en todo momento, por lo que el hábito puede durar más.
¿La mordida abierta causada por chuparse el dedo se corrige sola?
Si el hábito se deja durante la etapa de los dientes de leche, la mordida abierta suele disminuir por sí sola. En los hábitos que continúan después de la salida de los dientes permanentes, o cuando hay empuje lingual, puede hacer falta un tratamiento ortodóncico. El seguimiento de la situación se hace con la exploración del dentista.
¿Sirve de algo poner un producto amargo en el dedo?
Algunas familias usan este tipo de productos como recordatorio, pero por sí solos no suelen bastar. La participación voluntaria del niño en el proceso y el refuerzo positivo dan resultados más duraderos. Antes de usar cualquier producto, se recomienda consultar al médico de su hijo.



