Respuesta breve: El cepillo de dientes infantil debe tener un cabezal pequeño que quepa en la boca del niño, cerdas suaves y un mango fácil de sujetar. El cepillado empieza en cuanto sale el primer diente: en menores de tres años se usa una cantidad de pasta con flúor del tamaño de un grano de arroz y, entre los tres y los seis años, del tamaño de un guisante. Debe hacerse dos veces al día, durante unos dos minutos, y lo realizan o supervisan los padres hasta que el niño adquiere la destreza manual necesaria, por lo general hacia los siete u ocho años.
Elegir el cepillo adecuado entre decenas de modelos de colores en el estante del supermercado es una decisión pequeña pero importante a la que los padres se enfrentan con frecuencia. Un buen cepillo infantil, una cantidad de pasta adecuada a la edad y una rutina de cepillado agradable sientan las bases de la salud bucodental, desde los dientes de leche hasta los dientes permanentes. Aunque los dientes de leche son temporales, son importantes para masticar, para el desarrollo del habla y para que los dientes permanentes erupcionen en la posición correcta; por eso cuidarlos tiene el mismo valor.
¿Cómo se elige el cepillo de dientes infantil según la edad?
Al elegir un cepillo infantil, los tres criterios más importantes son el tamaño reducido del cabezal, la suavidad de las cerdas y que el mango se sujete con comodidad, tanto en la mano del niño como en la de los padres. La indicación de edad que figura en el cepillo puede servir de orientación, pero conviene recordar que pueden existir pequeñas diferencias según la boca de cada niño.
- 0-2 años: Antes de que salga el primer diente, las encías pueden limpiarse con una gasa limpia y húmeda o con un cepillo de dedo. Cuando aparece el primer diente, se pasa a un cepillo para bebés de cabezal muy pequeño y cerdas extrasuaves. Un mango grueso y antideslizante facilita el control por parte de los padres.
- 2-6 años: Son adecuados los cepillos de cabezal pequeño, cerdas suaves y un mango con un grosor que quepa en la palma del niño. En esta etapa el niño querrá sujetar el cepillo él mismo, y el diseño del mango debería favorecerlo.
- 6 años o más: Como empiezan a salir las muelas permanentes, el cabezal del cepillo debe llegar con comodidad a los dientes posteriores. Se siguen prefiriendo las cerdas suaves. Dado que las encías pueden estar sensibles por el cambio de dientes, deben evitarse las cerdas duras.
El cepillo debe cambiarse cuando las cerdas empiecen a abrirse o, como máximo, cada tres meses. También es un buen hábito renovarlo después de haber pasado una enfermedad. Cada niño debe tener su propio cepillo, y tras usarlo hay que enjuagarlo y dejarlo secar en posición vertical, al aire libre.
¿Cuánta pasta de dientes hay que poner y es necesario el flúor?
En los niños se recomienda la pasta dental con flúor desde el primer diente; lo fundamental es la cantidad. El flúor aumenta la resistencia del esmalte a las caries, pero si los niños pequeños, cuyos dientes aún se están formando, tragan con frecuencia demasiada pasta, pueden aparecer manchas blancas en los dientes (fluorosis). Las cantidades generalmente aceptadas son las siguientes:
- Menores de tres años: Una capa fina sobre el cepillo, del tamaño de un grano de arroz.
- De tres a seis años: Una cantidad del tamaño de un guisante.
- Seis años o más: Una cantidad del tamaño de un guisante o la que cubra parte del cabezal del cepillo; a esta edad se puede hablar con el dentista sobre el paso a las pastas de adultos.
Después del cepillado se recomienda que el niño escupa la pasta, pero que no se enjuague la boca con abundante agua; así el flúor sigue actuando un rato más sobre la superficie de los dientes. También es importante guardar la pasta fuera del alcance de los niños y usarla solo bajo la supervisión de un adulto. Las pastas dulces con sabor a fruta pueden animar a algunos niños a comérselas; en ese caso pueden preferirse sabores más neutros.
Al elegir la pasta, conviene fijarse también en la concentración de flúor indicada en el envase. Las recomendaciones de las organizaciones odontológicas apuntan a usar en los niños pastas con al menos 1000 ppm de flúor; las «pastas infantiles» con una concentración muy baja o sin flúor pueden no ofrecer una protección suficiente frente a las caries. Si su hijo tiene un riesgo alto de caries, su dentista puede recomendarle otra concentración; lo adecuado es tomar esta decisión tras la exploración y no por su cuenta.
¿Cómo se crea el hábito del cepillado en los niños?
El hábito del cepillado no se consigue por la fuerza, sino con repetición, ejemplo y experiencias positivas. El objetivo es que el niño vea esta rutina como una parte natural del día. Algunos métodos que funcionan son los siguientes:
- Fije un horario: Una rutina que se repite cada día en el mismo orden, por la mañana después del desayuno y por la noche antes de acostarse, da seguridad al niño. Es importante que, después del cepillado de la noche, no se coma ni se beba nada que no sea agua.
- Cepíllense juntos: Los niños aprenden imitando. Cepillarse junto a los padres frente al espejo resulta divertido y, además, muestra los movimientos correctos.
- Convierta el tiempo en un juego: Una canción de dos minutos, un reloj de arena o un temporizador hacen más concreta la duración del cepillado.
- Deje que elija: Permitir que el niño escoja el color del cepillo o una de dos pastas adecuadas aumenta su implicación.
- Reconozca su esfuerzo: Un pequeño elogio o una tabla de pegatinas después del cepillado refuerzan la motivación. Los dulces y las golosinas no deben usarse como premio.
- No utilice al dentista como amenaza: Frases como «si no te cepillas, iremos al dentista» pueden causar ansiedad ante las revisiones en el futuro.
En los niños que se resisten al cepillado puede ayudar empezar con intentos breves y tranquilos y, para facilitar el acceso a la boca, tumbar al niño en el regazo con la cabeza apoyada en las rodillas del adulto. Lo importante es mostrar, con calma pero con constancia, que cepillarse dos veces al día no es negociable.
¿Hasta qué edad deben los padres cepillar los dientes al niño?
La mayoría de los niños alcanza la destreza manual necesaria para cepillarse bien los dientes por sí solos hacia los siete u ocho años; hasta entonces se recomienda que el cepillado lo realicen los padres o, al menos, que lo completen. Como pauta práctica, si el niño puede atarse los cordones de los zapatos o controlar con soltura un lápiz, es posible que también esté preparado para ser más independiente en el cepillado.
Durante la etapa de transición, un buen método es que primero se cepille el niño y que después los padres lo completen, revisando especialmente las muelas posteriores y la línea de las encías. Incluso cuando el niño ya se cepilla solo, supervisarlo de vez en cuando permite detectar las zonas que se han pasado por alto. Cuando los dientes empiezan a tocarse entre sí, también puede incorporarse a la rutina el uso del hilo dental, con ayuda de los padres.
¿Es adecuado el cepillo de dientes eléctrico para los niños?
El cepillo de dientes eléctrico es una opción adecuada también para los niños cuando se utiliza con un cabezal apropiado para su edad y bajo la supervisión de los padres. Para algunos niños, la vibración y el temporizador luminoso hacen el cepillado más atractivo, lo que puede aumentar la motivación. Por lo general, a partir de los tres años se recomiendan modelos diseñados para niños, con cabezales pequeños y baja velocidad.
Sin embargo, el cepillo eléctrico por sí solo no equivale a una limpieza más eficaz. Si no se usa con el ángulo adecuado y manteniéndolo el tiempo suficiente sobre cada superficie dental, puede no ofrecer ninguna diferencia respecto al cepillo manual. Sea cual sea el cepillo elegido, lo decisivo es que el cepillado sea regular, de duración suficiente y con la técnica correcta. Los cabezales del cepillo eléctrico, igual que los cepillos manuales, deben cambiarse aproximadamente cada tres meses.
Puede encontrar las respuestas a otras dudas prácticas sobre el cuidado bucodental infantil en nuestra página de preguntas frecuentes.
¿Cuándo debe hacerse la primera revisión dental del niño?
El momento adecuado para la primera visita al dentista es cuando sale el primer diente o al cumplir el primer año; después se recomienda, por lo general, una revisión cada seis meses. Si aparecen manchas blancas o marrones en los dientes, sangrado de las encías o un rechazo marcado al cepillado, conviene hacer la revisión sin esperar. En nuestra clínica de Çankaya, en Park Oran Ofis, primero conocemos a los niños y les damos tiempo para familiarizarse con el entorno; después ofrecemos a los padres información práctica sobre el cepillado y el uso de la pasta adecuados a la edad.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo hay que empezar a cepillar los dientes a los bebés?
El cepillado debe empezar en cuanto el primer diente de leche se ve en la boca. Antes de que salga, también pueden limpiarse las encías con una gasa húmeda. Este hábito temprano previene las caries y ayuda al niño a acostumbrarse al cuidado bucodental.
Mi hijo se traga la pasta de dientes, ¿qué debo hacer?
Es frecuente que los niños pequeños traguen algo de pasta; por eso se usa una cantidad muy pequeña, adecuada a la edad. Es importante enseñar al niño a escupir y supervisar el cepillado. Si se ha tragado accidentalmente una cantidad grande de pasta, debe consultarse a un centro sanitario.
¿Con qué frecuencia hay que cambiar el cepillo de dientes infantil?
El cepillo debe cambiarse cuando las cerdas empiecen a abrirse o a doblarse o, como máximo, cada tres meses. Como los niños pueden masticar el cepillo, este plazo puede ser más corto.
¿Deben usar hilo dental los niños?
Cuando los dientes empiezan a tocarse entre sí, se recomienda usar hilo dental para limpiar entre ellos. En edades tempranas, esta tarea debe realizarla el padre o la madre; los hilos dentales infantiles con mango pueden facilitarla.




