Respuesta breve: El aparato para eliminar hábitos es un pequeño dispositivo ortodóncico, fijo o removible, que ayuda a los niños a los que les cuesta abandonar el hábito de chuparse el dedo o de empujar con la lengua. Normalmente se valora a partir de los seis años y si el niño está dispuesto. En la mayoría de los niños permanece en la boca entre seis meses y un año. La idoneidad se determina mediante una exploración de ortodoncia o de odontopediatría.
La succión del dedo, el empuje lingual y otros hábitos parecidos son frecuentes en los niños pequeños y, en la mayoría de los casos, disminuyen solos con el tiempo. Sin embargo, si el hábito continúa después de la edad de erupción dental, puede afectar al desarrollo de los dientes y de los maxilares. El aparato para eliminar hábitos es un pequeño dispositivo ortodóncico que se coloca en la boca para ayudar a los niños a los que les cuesta abandonar esta conducta. En este artículo explicamos qué es el aparato, cómo afectan estos hábitos a los dientes, qué tipos existen, a qué edad se aplica y qué pueden hacer las familias en casa.
¿Qué es el aparato para eliminar hábitos?
El aparato para eliminar hábitos es un pequeño dispositivo, fijado a los dientes superiores o removible, que tiene como fin ayudar al niño a abandonar el hábito de chuparse el dedo o de empujar la lengua contra los dientes. No es un castigo; funciona como un recordatorio físico que facilita darse cuenta del hábito y cambiarlo.
Normalmente consiste en un alambre fino sujeto a los molares mediante bandas. El alambre se extiende hacia la parte anterior de la boca y dificulta que el dedo o la lengua adopten su posición habitual. El aparato es un método de apoyo destinado a frenar el efecto que el hábito produce en los dientes y los maxilares; no es una solución por sí solo y debe acompañarse de apoyo conductual y de la implicación de la familia. Para conocer el marco general de los dispositivos intraorales, puede consultar nuestra página de aparatos ortodóncicos.
¿Cómo afectan a los dientes la succión del dedo y el empuje lingual?
Los hábitos de succión del dedo y de empuje lingual, según su duración y frecuencia, pueden modificar la posición de los dientes anteriores y la forma del paladar. Como los dientes y los huesos maxilares todavía están en desarrollo, incluso una presión leve aplicada de forma continua puede reflejarse con el tiempo en la alineación dental.
Los efectos más frecuentes son los siguientes:
- Inclinación hacia delante de los dientes anteriores superiores y aspecto de dientes protruidos.
- Falta de contacto entre los dientes anteriores superiores e inferiores, es decir, la aparición de una mordida abierta.
- Maxilar superior estrecho y mordida cruzada en los dientes posteriores.
- Pronunciación distinta de algunos sonidos (como s, z, t, d); en caso de problemas del habla, puede ser necesaria una valoración conjunta con un logopeda.
El empuje lingual significa que la lengua ejerce fuerza contra los dientes al tragar o que se sitúa entre los dientes en reposo. El empuje lingual por sí solo no siempre provoca una mordida abierta; también pueden intervenir factores como la respiración bucal, unas amígdalas grandes o la estructura de los maxilares, por lo que es necesario determinar la causa mediante una exploración. Los efectos observados en la dentición temporal a menudo pueden revertirse al abandonar el hábito; en la dentición permanente, en cambio, aumenta el riesgo de cambios permanentes.
¿Qué tipos de aparatos se utilizan?
Según el tipo de hábito y la edad del niño, se utilizan distintos diseños de aparato. Todos crean una barrera fijada dentro de la boca que dificulta físicamente el hábito.
- Rejilla lingual (tongue crib): Es una rejilla de alambre situada detrás de los dientes anteriores que se extiende hacia el paladar; impide que la lengua empuje hacia delante y también dificulta la succión del dedo.
- Rastrillo lingual (tongue rake): Es similar a la rejilla, pero sus alambres terminan en puntas; se utiliza en casos más limitados.
- Rejilla palatina: Es un diseño orientado a la succión del dedo que cubre la parte anterior del paladar.
- Placas removibles: Se preparan para aplicaciones de corta duración y pueden preferirse en niños más pequeños o en hábitos leves.
Los tipos fijos se eligen con más frecuencia porque eliminan la posibilidad de que el niño se quite el aparato. El ortodoncista decide qué tipo es adecuado según la estructura de la boca y la intensidad del hábito.
¿A qué edad se coloca?
El aparato para eliminar hábitos suele valorarse a partir de los seis años, cuando el niño está dispuesto a abandonar el hábito y empiezan a erupcionar los incisivos permanentes. En niños más pequeños se prueba primero el apoyo conductual, y el aparato no suele ser la primera opción.
Hasta los tres o cuatro años, chuparse el dedo se considera en la mayoría de los niños una conducta normal del desarrollo y no suele requerir intervención. Si continúa después de los cuatro o cinco años, se recomienda una valoración por parte de un odontopediatra o un ortodoncista. Para que el niño acepte el aparato, es importante hablar con él de la situación con un lenguaje adecuado a su edad y presentarle el aparato no como un castigo, sino como una «ayuda». Si el niño no está motivado, el aparato por sí solo puede no dar resultado. Por eso, antes de planificar el aparato, los ortodoncistas mantienen una breve conversación con el niño y con los padres; preguntan cuándo y en qué situaciones aparece el hábito y fijan juntos las expectativas. Esta conversación ayuda a que el proceso posterior a la colocación del aparato transcurra con menos dificultades. También puede consultar nuestra página de Invisalign First en niños para conocer los enfoques de odontopediatría y ortodoncia temprana.
¿Cuánto tiempo se lleva el aparato?
En la mayoría de los niños, el aparato para eliminar hábitos permanece en la boca entre seis meses y un año; una vez abandonado el hábito, normalmente se mantiene unos meses más. Este plazo no es fijo y lo determina el profesional según la rapidez con la que el niño deje el hábito.
Si el aparato se retira antes de tiempo, aumenta la probabilidad de que el hábito reaparezca. En los primeros días tras la colocación, el habla y la deglución pueden cambiar un poco y puede haber cierta dificultad temporal al comer; la lengua suele adaptarse a este cambio en un plazo de unos días a dos semanas. En las citas de control, el profesional valora el ajuste del aparato, la salud de las encías y si el hábito está disminuyendo. Después de abandonar el hábito, se vigila si los efectos producidos en los dientes se corrigen por sí solos; para los que no se corrigen, se planifica un tratamiento de ortodoncia adicional si es necesario.
¿Qué hay que tener en cuenta tras la colocación del aparato?
Tras la colocación de un aparato fijo para eliminar hábitos, pasar los primeros días con alimentos blandos y fáciles de masticar resulta más cómodo para el niño. Deben evitarse los alimentos que pueden pegarse a los alambres, como el chicle o los caramelos, así como los frutos secos duros; estos alimentos pueden aflojar las bandas y doblar el alambre.
- El cepillado dental debe hacerse con esmero dos veces al día para evitar la acumulación de alimentos alrededor del aparato; para llegar bajo el alambre puede usarse un cepillo interdental o un irrigador bucal.
- El niño no debe empujar ni manipular el aparato con la lengua o con el dedo; esta manipulación puede aflojar las bandas.
- Si una banda se afloja, el alambre se clava o aparece una llaga, hay que ponerse en contacto con la clínica sin esperar a la cita.
- No intente retirar el aparato en casa; solo debe retirarlo el profesional.
Durante las dos primeras semanas, mantener alta la moral del niño, evitar que se sienta culpable y celebrar juntos sus avances facilita la adaptación al aparato. Cuando el hábito empieza a disminuir, la mayoría de los niños se acostumbran rápidamente al aparato e incluso pueden llegar a sentirse satisfechos con la situación.
¿Qué pueden hacer las familias en casa?
A la hora de abandonar el hábito, la actitud de la familia es tan determinante como el aparato. Métodos como regañar al niño, untarle el dedo con algo amargo o de mal sabor, o avergonzarle suelen provocar el efecto contrario y aumentar la ansiedad, lo que puede reforzar el hábito.
- Observe cuándo aparece el hábito; si nota que ocurre con el cansancio, el aburrimiento o mientras ve la televisión, ofrézcale actividades alternativas en esos momentos.
- Prepare tablas de recompensas; celebre los logros con pequeñas metas y con un lenguaje positivo.
- Si sospecha de respiración bucal, congestión nasal frecuente o amígdalas grandes, solicite una exploración por otorrinolaringología.
- Si hay empuje lingual o problemas del habla, los ejercicios que indique el logopeda refuerzan el tratamiento con aparato; pida esta derivación a su dentista.
- Si se produce la pérdida de un diente de leche, siga las recomendaciones del profesional para evitar la pérdida de espacio; para más detalles, puede leer nuestro artículo sobre el mantenedor de espacio.
Si el problema de mordida asociado al hábito va a tratarse más adelante, según el plan del profesional pueden valorarse los brackets fijos o, en la edad y los casos adecuados, la ortodoncia con Invisalign.
¿Cuándo conviene acudir al ortodoncista?
Si observa en su hijo que la succión del dedo o el empuje lingual continúan después de los cuatro o cinco años, que hay espacio entre los dientes anteriores, que los dientes superiores están protruidos o que hay cambios evidentes en el habla, es útil realizar una valoración ortodóncica. En nuestra clínica de Park Oran, en Çankaya, la especialista en ortodoncia examina la estructura de la boca del niño, determina si es necesario un aparato y le facilita un plan por escrito junto con la información sobre los honorarios. Para pedir cita, puede utilizar nuestra página de contacto.
Preguntas frecuentes
¿A qué edad se coloca el aparato para la succión del dedo?
Normalmente se valora a partir de los seis años, cuando el niño está dispuesto a abandonar el hábito. En niños más pequeños se prueba primero el apoyo conductual. La idoneidad se determina mediante una exploración.
¿Duele el aparato para el empuje lingual?
En los primeros días puede haber una leve molestia al comer y al hablar, o sensibilidad alrededor de la lengua. Estas molestias suelen disminuir en poco tiempo; si aparece una llaga o un dolor intenso, hay que ponerse en contacto con la clínica.
¿Se puede abandonar el hábito sin aparato?
Hasta los tres o cuatro años, la succión del dedo disminuye por sí sola en la mayoría de los niños. Si el hábito continúa en niños mayores, se valoran el apoyo conductual y, si es necesario, el aparato y la logopedia.
¿La mordida abierta causada por el hábito se corrige sola?
Cuando el hábito se abandona pronto, sobre todo en la etapa de dentición temporal, la mordida a menudo puede corregirse por sí sola. En la dentición permanente, si no se corrige, puede ser necesario un tratamiento de ortodoncia.
¿El aparato afecta al habla?
En los primeros días algunos sonidos pueden pronunciarse de forma distinta. En la mayoría de los niños, la lengua se adapta en una o dos semanas. Si el problema del habla persiste, el logopeda y el ortodoncista realizan una valoración conjunta.




