Respuesta breve: El tabaco es uno de los factores de riesgo modificables más importantes de la enfermedad de las encías y de la pérdida del hueso que sostiene los dientes. Como reduce el sangrado, puede ocultar la enfermedad. Retrasa la cicatrización tras una extracción, aumenta el riesgo de pérdida de un implante, provoca manchas en los dientes y mal aliento, y eleva el riesgo de cáncer oral. Dejar de fumar beneficia a la salud bucal en cualquier etapa.
Aunque los efectos del tabaco sobre los pulmones y el corazón son ampliamente conocidos, la boca es la zona que primero entra en contacto con el humo del tabaco y la que se ve afectada de forma más directa. Los efectos abarcan un amplio abanico, desde el amarilleamiento de los dientes hasta la enfermedad de las encías, el fracaso de los implantes y el cáncer oral. Los daños del tabaco en los dientes suelen avanzar en silencio, porque el cigarrillo puede suprimir el sangrado, el principal signo de alerta de la enfermedad de las encías. En este artículo explicamos por qué vías el tabaco afecta a la salud bucal y qué cambia cuando se deja.
¿Cómo afecta el tabaco a los dientes?
El tabaco afecta a los dientes depositando manchas en su superficie, debilitando el riego sanguíneo de las encías y la respuesta inmunitaria, reduciendo el efecto protector de la saliva y aumentando la formación de sarro. Una parte de estos efectos es estética, pero una parte importante tiene que ver con que los dientes se mantengan o no en la boca a largo plazo.
El humo del tabaco contiene miles de sustancias químicas. La nicotina estrecha los vasos sanguíneos y reduce la cantidad de sangre que llega a los tejidos. Los demás compuestos del humo alteran la función de las células de defensa de la boca. Como resultado, la boca se vuelve más débil para combatir las bacterias y, cuando los tejidos se dañan, se reparan con más lentitud. En las personas fumadoras también es más frecuente la boca seca; cuando disminuye la saliva, la protección natural de los dientes frente a los ácidos y las bacterias se debilita.
La cachimba (narguile), el tabaco de liar y los productos de tabaco sin humo suponen también riesgos similares para la salud bucal o, en algunos aspectos, más intensos. Los efectos a largo plazo de los cigarrillos electrónicos sobre los tejidos de la boca todavía se están investigando; sin embargo, como contienen nicotina, se piensa que podrían tener efectos similares sobre la circulación de las encías.
¿Cómo provoca el tabaco la enfermedad de las encías y la pérdida ósea?
El tabaco es uno de los factores de riesgo modificables más importantes que se conocen de la enfermedad de las encías (periodontitis); en las personas fumadoras la enfermedad es más frecuente, avanza más deprisa y se produce una mayor pérdida del hueso que sostiene los dientes. El riesgo aumenta con la cantidad de cigarrillos y con el tiempo que se lleva fumando.
En este proceso intervienen los siguientes mecanismos:
- Acumulación de bacterias: En los fumadores el sarro se forma con más facilidad; su superficie rugosa facilita que se adhiera la placa bacteriana.
- Defensas debilitadas: La respuesta de las células inmunitarias frente a las bacterias se altera; la inflamación no se controla y daña los tejidos.
- Destrucción ósea: La inflamación crónica provoca la disolución del hueso maxilar que mantiene los dientes en su sitio. Con el tiempo pueden aparecer movilidad, separación y pérdida de dientes.
- Retracción de las encías: Con la pérdida de los tejidos de soporte quedan expuestas las raíces de los dientes, y aumentan la sensibilidad y el riesgo de caries radicular.
El peligro oculto: encías que no sangran
El primer síntoma de la enfermedad de las encías, y el más conocido, es el sangrado al cepillarse. Sin embargo, debido al efecto vasoconstrictor de la nicotina, en las personas fumadoras este sangrado muchas veces no aparece. Mientras la persona cree que sus encías están sanas, la enfermedad puede seguir avanzando en profundidad. Por eso, es especialmente importante que los fumadores se hagan revisiones periódicas de las encías, aunque no tengan molestias. En las personas que siguen fumando, la respuesta a los tratamientos de las encías suele ser también más limitada.
¿Cómo afecta el tabaco a la cicatrización tras una extracción y a los implantes?
El tabaco, al afectar negativamente a la circulación sanguínea y a la reparación de los tejidos, retrasa la cicatrización tras una extracción dental, aumenta el riesgo de alvéolo seco y dificulta la osteointegración de los implantes, con lo que aumenta el riesgo de pérdida del implante y de inflamación alrededor de él.
Después de una extracción: El coágulo de sangre que se forma en el alvéolo es la base de la cicatrización. El movimiento de succión al fumar y los efectos químicos del humo pueden hacer que el coágulo se deshaga antes de tiempo. El cuadro que aparece entonces, llamado «alvéolo seco», se manifiesta con un dolor intenso que comienza unos días después de la extracción. Por eso se recomienda no fumar tras la extracción durante el mayor tiempo posible, al menos durante los primeros días.
En el tratamiento con implantes: El éxito de un implante depende de que el tornillo se una firmemente al hueso que lo rodea. El tabaco puede ralentizar este proceso y aumentar el riesgo de pérdida temprana del implante. A largo plazo, la inflamación de la encía alrededor del implante y la pérdida ósea (periimplantitis) son más frecuentes en las personas fumadoras. Por este motivo, los profesionales recomiendan a los pacientes en los que se planifica un implante que dejen de fumar, o al menos que reduzcan de forma notable el consumo, antes del tratamiento y durante el periodo de cicatrización.
Efectos similares se dan también en otros procedimientos quirúrgicos bucales, como la cirugía de encías o el injerto óseo. Si se planifica una intervención quirúrgica, indicar con claridad a su odontólogo que fuma permite planificar el tratamiento en consecuencia.
¿Provoca el tabaco manchas y mal aliento?
Sí, el tabaco provoca manchas amarillas o marrones en los dientes y un mal aliento persistente. El alquitrán y la nicotina del tabaco se depositan en las microscópicas rugosidades de la superficie del esmalte y, con el tiempo, forman manchas que se oscurecen. Estas manchas se concentran sobre todo en las caras internas de los dientes y a la altura de la encía.
- Las manchas superficiales suelen poder eliminarse con una limpieza dental profesional y un pulido.
- Con un consumo prolongado, la pigmentación puede penetrar en el esmalte; en ese caso pueden valorarse métodos como el blanqueamiento, pero si se sigue fumando, el color vuelve en poco tiempo.
- Las restauraciones, como los empastes y las fundas, también pueden cambiar de color con el tiempo.
El mal aliento, por su parte, no procede únicamente del humo. La boca seca que provoca el tabaco, el aumento de la placa bacteriana y la enfermedad de las encías también favorecen el olor. Además, el tabaco puede debilitar el sentido del gusto y del olfato, lo que dificulta que la persona note su propio mal aliento.
¿Aumenta el tabaco el riesgo de cáncer oral?
Sí, el consumo de tabaco figura entre los factores de riesgo más importantes de los cánceres de boca y de garganta, y este riesgo aumenta de forma notable cuando se combina con el consumo de alcohol. La lengua, la cara interna de las mejillas, el suelo de la boca, los labios y las encías son las zonas en las que pueden aparecer estos cánceres.
Como el cáncer oral suele avanzar sin producir dolor en las primeras etapas, puede ser difícil de detectar. Si alguno de los siguientes síntomas dura más de dos semanas, debe ser valorado sin falta por un profesional de la salud:
- Una llaga en la boca que no cicatriza
- Manchas blancas o rojas dentro de la boca
- Hinchazón o dureza en la mejilla, en la lengua o en el cuello
- Sangrado o adormecimiento sin explicación
- Dificultad para tragar o masticar, o un cambio persistente de la voz
En las revisiones dentales de rutina, el odontólogo no solo examina los dientes, sino también todos los tejidos blandos de la boca. Estos controles permiten detectar de forma temprana los cambios sospechosos y derivar al especialista correspondiente.
¿Qué cambia en la boca al dejar de fumar?
Dejar de fumar beneficia a la salud bucal a cualquier edad y en cualquier etapa; la circulación de las encías mejora, aumenta la respuesta a los tratamientos y, con el tiempo, disminuye el riesgo de enfermedad de las encías y de cáncer oral. Algunos cambios aparecen en poco tiempo y otros a lo largo de los años.
- En las primeras semanas: El sentido del gusto y del olfato empiezan a mejorar de forma notable y el mal aliento disminuye.
- En los primeros meses: Aumenta el riego sanguíneo de las encías. En esta etapa puede notarse sangrado al cepillarse; es la inflamación que estaba oculta haciéndose visible, y es una buena ocasión para acudir a consulta.
- A largo plazo: Aumentan las probabilidades de éxito de los tratamientos de encías y de los implantes, y el riesgo de enfermedad de las encías va disminuyendo. El riesgo de cáncer oral también desciende con los años tras dejar de fumar.
Recibir apoyo para dejar de fumar aumenta las posibilidades de éxito. En Turquía, la Línea de Ayuda para Dejar de Fumar ALO 171 y las unidades de medicina de familia ofrecen orientación en este sentido. Encontrará las preguntas más frecuentes sobre el cuidado bucal y la salud de las encías en nuestra página de preguntas frecuentes.
Si fuma, ¿cuándo debe hacerse una revisión dental?
Si fuma, hacerse una revisión de los dientes y las encías al menos una o dos veces al año, aunque no tenga molestias, ayuda a detectar de forma temprana una enfermedad de las encías que no sangra. Si nota un diente flojo, una herida que no cicatriza o un cambio de color dentro de la boca, no debe aplazar la cita. En nuestra policlínica de Park Oran Ofis, en Oran (Çankaya), las mediciones de las encías y la revisión de los tejidos blandos de la boca forman parte de la exploración de rutina; si es necesario, se elabora un plan de tratamiento de las encías y de mantenimiento periódico.
Preguntas frecuentes
¿Por qué no sangran las encías de los fumadores?
La nicotina estrecha los vasos sanguíneos y reduce el flujo de sangre hacia las encías. Por eso, aunque haya enfermedad de las encías, puede que no se observe sangrado al cepillarse. Como esto puede hacer que la enfermedad avance sin ser detectada, es importante hacerse revisiones periódicas de las encías.
¿Puede ponerse implantes una persona que fuma?
Fumar no hace imposible por sí solo un implante, pero aumenta el riesgo de problemas de osteointegración y de inflamación alrededor del implante. Los profesionales suelen recomendar dejar de fumar, o reducir de forma notable el consumo, antes del tratamiento y durante el periodo de cicatrización. La decisión se toma tras la exploración y la valoración del riesgo.
¿Cuándo se puede fumar después de una extracción?
Los primeros días tras la extracción son decisivos para proteger el coágulo, y en ese periodo se recomienda no fumar. El tabaco puede aumentar el riesgo de alvéolo seco y provocar un dolor intenso y una cicatrización retrasada. Es importante respetar el plazo que le indique su odontólogo.
¿Las manchas de tabaco desaparecen con una limpieza dental?
Las manchas superficiales de tabaco suelen eliminarse en gran medida con una limpieza dental profesional y un pulido. En las pigmentaciones que han penetrado en el esmalte tras un consumo prolongado puede valorarse el blanqueamiento. Si se sigue fumando, las manchas vuelven a formarse en poco tiempo.




