Respuesta breve: La alveolitis (alveolo seco) es una afección dolorosa que se produce cuando, tras una extracción dental, el coágulo que debe formarse en el hueco de la extracción se disuelve antes de tiempo o se desprende y el hueso queda expuesto. Suele manifestarse con un dolor que se intensifica entre dos y cuatro días después de la extracción y se irradia al oído y a la sien, un alveolo de aspecto vacío y mal olor. Como tratamiento, el dentista lava la zona y coloca un apósito calmante. No fumar y seguir las instrucciones posteriores a la extracción reducen el riesgo.
En los primeros días tras una extracción dental, un dolor leve y cierta sensibilidad son esperables y disminuyen día a día. Sin embargo, en algunos pacientes el dolor, en lugar de disminuir, aumenta claramente el segundo o el tercer día. La causa más frecuente de este cuadro es la alveolitis, conocida popularmente como alveolo seco. Aunque la alveolitis no es peligrosa, resulta bastante molesta y puede aliviarse en poco tiempo con la intervención del dentista. En este artículo abordamos qué es la alveolitis, sus síntomas, el proceso de tratamiento, lo que puede hacerse en casa y cómo prevenirla.
¿Qué es la alveolitis y por qué se produce?
La alveolitis consiste en la pérdida, antes de que termine la cicatrización, del coágulo que se forma en el alveolo del diente extraído, de modo que el hueso y las terminaciones nerviosas subyacentes quedan expuestos al medio bucal. Normalmente, tras extraer un diente, el hueco se llena de sangre en poco tiempo y se forma un coágulo. Este coágulo actúa como una cubierta natural que protege el hueso y como un andamio sobre el que se formará el nuevo tejido. Cuando el coágulo se disuelve antes de tiempo o se desprende, la cicatrización se retrasa y el hueso expuesto provoca un dolor intenso.
Aunque su nombre recuerde a una «inflamación», la alveolitis no es una infección en el sentido clásico; se trata más bien de una alteración de la cicatrización en la que la superficie ósea se irrita localmente. En la evolución normal, el dolor tras la extracción alcanza su nivel máximo el primer día y disminuye progresivamente en los días siguientes; en unas semanas, el alveolo queda cubierto por tejido gingival. En la alveolitis, en cambio, esta curva se invierte: cuando el dolor ya se había aliviado en los primeros días, reaparece con más intensidad. Esta diferencia es la pista más importante para que los pacientes reconozcan la situación.
La alveolitis aparece en una pequeña parte de todas las extracciones; sin embargo, es más frecuente tras las extracciones quirúrgicas de las muelas del juicio inferiores. Los principales factores que aumentan el riesgo son los siguientes:
- Tabaco: El gesto de succión puede desplazar el coágulo y, además, las sustancias del tabaco perjudican la circulación sanguínea de la zona. El tabaco es uno de los factores de riesgo más importantes de la alveolitis.
- Extracciones difíciles y prolongadas: Sobre todo en las muelas del juicio incluidas, una mayor afectación del tejido óseo aumenta el riesgo.
- No seguir las indicaciones posteriores a la extracción: Escupir con frecuencia, hacer gárgaras enérgicas, beber con pajita o tocar la zona con la lengua o los dedos el primer día puede provocar que el coágulo se desprenda.
- Haber tenido alveolitis anteriormente.
- Uso de anticonceptivos orales: Algunos estudios sugieren que los efectos hormonales pueden facilitar la disolución del coágulo.
- Higiene bucal insuficiente e infección previa en la zona de la extracción.
¿Cuáles son los síntomas de la alveolitis?
El síntoma más típico de la alveolitis es un dolor pulsátil e irradiado que suele empezar o intensificarse entre dos y cuatro días después de la extracción. Este dolor es distinto de la sensibilidad normal tras una extracción; en lugar de disminuir con el tiempo, aumenta. Otros síntomas son los siguientes:
- Dolor que se irradia al oído, la sien, el ojo o el cuello del mismo lado
- Aspecto vacío del alveolo de la extracción; en lugar del coágulo puede verse tejido óseo de color blanco grisáceo
- Mal sabor y mal olor de boca
- Dolor que no se alivia lo suficiente con los analgésicos sin receta
- En ocasiones, sensibilidad en los ganglios linfáticos de la zona
La alveolitis no suele cursar con una inflamación marcada ni con fiebre alta. Si hay inflamación creciente en la zona de la extracción, supuración y fiebre, puede sospecharse otra infección; en ambos casos hay que acudir al dentista. Solo en la exploración puede determinarse a qué cuadro corresponden los signos de inflamación posteriores a la extracción.
¿Cómo es el proceso de tratamiento de la alveolitis?
El tratamiento de la alveolitis tiene como objetivo controlar el dolor y favorecer la cicatrización protegiendo el hueso expuesto. Se realiza en la clínica y la mayoría de los pacientes notan un alivio evidente poco después de la primera intervención.
- Exploración: El dentista examina la zona de la extracción; si es necesario, puede hacerse una radiografía para comprobar si ha quedado algún fragmento de raíz u otro problema.
- Lavado de la zona: El alveolo se lava con suavidad para eliminar los restos de alimentos y detritos acumulados en su interior.
- Colocación de un apósito: Se coloca en el alveolo un material de apósito especial que calma el dolor y protege el hueso. Este apósito suele proporcionar un alivio rápido.
- Seguimiento: Según la intensidad del dolor, puede ser necesario cambiar o renovar el apósito en unos días. Algunos apósitos se disuelven solos y otros los retira el dentista.
- Apoyo farmacológico: Si lo considera necesario, el dentista puede recomendar analgésicos. Como la alveolitis no suele ser una infección, no se administran antibióticos de forma rutinaria; si hay signos de infección, decide el dentista.
Con el tratamiento, el dolor suele disminuir claramente en unos días y la cicatrización de la zona avanza en aproximadamente una o dos semanas. El relleno completo del alveolo y la remodelación del hueso, en cambio, tardan más.
¿Qué puede hacerse en casa en caso de alveolitis?
Lo que puede hacerse en casa no sustituye al tratamiento del dentista, pero favorece el proceso de cicatrización. Además de seguir las recomendaciones de su dentista, puede prestar atención a los siguientes puntos:
- Enjuáguese la boca como le indique su dentista: Por lo general, a partir de las 24 horas posteriores a la extracción se recomiendan enjuagues suaves con agua templada con sal después de las comidas. Si el dentista le ha dado un colutorio o una jeringa de lavado específicos, utilícelos según sus instrucciones.
- Evite el tabaco y los productos de tabaco: No fumar hasta que se complete la cicatrización evita que se prolonguen tanto el dolor como el tiempo de recuperación.
- Elija alimentos blandos: Mastique con el lado opuesto a la extracción; evite los alimentos duros, con granos pequeños y picantes.
- No manipule la zona: No toque el apósito ni el alveolo con la lengua, los dedos o un palillo.
- Mantenga la higiene bucal: Cepíllese los demás dientes con normalidad; cerca de la zona de la extracción, utilice movimientos suaves.
- Beba abundante agua y descanse.
No se recomienda aplicar por su cuenta en el alveolo remedios caseros como el aceite de clavo; un uso inadecuado puede irritar los tejidos. Puede encontrar las respuestas a otras preguntas sobre el periodo posterior a la extracción en nuestra página de preguntas frecuentes.
¿Cómo se previene la alveolitis?
La base de la prevención de la alveolitis es proteger el coágulo que se forma tras la extracción. Las primeras 24-72 horas después de la extracción son el periodo crítico. Para reducir el riesgo:
- Después de la extracción, no fume durante al menos 48-72 horas si es posible; si puede, reduzca también el consumo unos días antes de la extracción.
- Durante las primeras 24 horas, no escupa, no se enjuague la boca con fuerza y no use pajita.
- Mantenga mordida la gasa colocada en la zona de la extracción durante el tiempo que le indique el dentista.
- El primer día, evite los alimentos y bebidas muy calientes, el alcohol y el ejercicio intenso.
- Si su dentista le ha recomendado un colutorio antes o después de la extracción, utilícelo con regularidad.
- Si toma anticonceptivos orales y tiene prevista una extracción, comuníqueselo a su dentista.
- Si ha tenido alveolitis anteriormente, indíquelo siempre antes de la extracción; su dentista puede tomar medidas adicionales.
¿Cuándo acudir en Ankara si el dolor aumenta tras una extracción?
Si el dolor tras la extracción, en lugar de disminuir, aumenta el segundo o el tercer día, si se irradia al oído y no cede con analgésicos, o si nota mal sabor y mal olor de boca, acuda a su dentista sin esperar a la fecha del control. En nuestra clínica de Oran examinamos la zona de la extracción para valorar si se trata de una alveolitis y, si es necesario, aplicamos el tratamiento calmante en la misma cita.
Preguntas frecuentes
¿La alveolitis se cura sola?
La alveolitis puede curarse sola con el tiempo, pero este proceso puede ser bastante doloroso y prolongado. El lavado y el apósito que realiza el dentista alivian el dolor en poco tiempo y favorecen la cicatrización. Por eso se recomienda acudir al dentista en lugar de esperar.
¿Cuánto dura la alveolitis?
Una vez iniciado el tratamiento, el dolor suele disminuir claramente en unos días. En la mayoría de los pacientes, la cicatrización de la zona avanza en una o dos semanas; el relleno completo del alveolo puede tardar más.
¿Cómo sé si tengo alveolo seco?
Las pistas más típicas son un dolor que aumenta en lugar de disminuir entre dos y cuatro días después de la extracción y que se irradia al oído, un alveolo de aspecto vacío y mal sabor de boca. Para un diagnóstico definitivo es necesaria la exploración del dentista.
¿Cuándo se puede fumar después de una extracción?
Para reducir el riesgo de alveolitis, se recomienda no fumar durante al menos 48-72 horas y, si es posible, durante más tiempo. Mantenerse alejado del tabaco hasta que se complete la cicatrización es el enfoque más seguro.




