Respuesta breve: Un quiste maxilar es una cavidad rodeada de membrana y llena de líquido que crece lentamente dentro del hueso de los maxilares; la mayoría son benignos y están relacionados con los dientes. Por lo general no da síntomas y se detecta en radiografías de rutina. A medida que crece, puede producir hinchazón, desplazamiento de los dientes o adormecimiento. El diagnóstico se establece con radiografía, tomografía y biopsia; el tratamiento suele ser quirúrgico y después es necesario un seguimiento periódico.
Que en una radiografía panorámica realizada en una revisión dental de rutina su especialista le diga "se ve una cavidad en el hueso del maxilar" puede, con razón, generar preocupación. El quiste maxilar es una cavidad que se desarrolla dentro del hueso de los maxilares, llena de líquido o de una sustancia semisólida y rodeada de una membrana. La gran mayoría de los quistes maxilares son benignos y con frecuencia están relacionados con los dientes. Los tumores de los maxilares, en cambio, son menos frecuentes y una parte importante de ellos también es benigna. En este artículo explicamos con un lenguaje sencillo los tipos de quistes y tumores de los maxilares, sus síntomas, los métodos de diagnóstico y el proceso del tratamiento quirúrgico.
¿Qué es un quiste maxilar?
El quiste maxilar es una cavidad patológica que crece lentamente en el interior del hueso del maxilar inferior o superior, está recubierta por una membrana y llena de líquido. Los quistes suelen crecer en silencio a lo largo de los años; al crecer, reabsorben el hueso de alrededor y se hacen sitio. Por eso, cuando son pequeños, muchas veces no producen ningún síntoma y se detectan por casualidad.
Como los huesos de los maxilares albergan células relacionadas con el desarrollo dental, son zonas donde los quistes se ven con más frecuencia que en otros huesos del cuerpo. La mayor parte de los quistes maxilares se desarrollan a partir de estas células de origen dental y se denominan "quistes odontogénicos".
El tumor maxilar, por su parte, es un crecimiento tisular que se forma por la proliferación descontrolada de células dentro del hueso o en los tejidos de alrededor. La palabra tumor por sí sola no significa maligno; una parte importante de los tumores que se ven en la zona de los maxilares es benigna. Sin embargo, algunos tumores benignos también requieren tratamiento, porque pueden crecer en la zona en que se encuentran y dañar el hueso.
Tipos
Los quistes y tumores de los maxilares se dividen en distintos grupos según el tejido del que proceden y su comportamiento; el tipo exacto solo se determina con el examen del tejido. Los tipos que se encuentran con más frecuencia son los siguientes:
Quistes de origen dental (odontogénicos)
- Quiste radicular (del ápice de la raíz): Es el quiste maxilar más frecuente. Se desarrolla en el extremo de la raíz de un diente cuyo nervio ha muerto y que está inflamado. Suele relacionarse con caries sin tratar desde hace mucho tiempo o con dientes que han recibido un golpe.
- Quiste dentígero (folicular): Se desarrolla alrededor de la corona de un diente que ha quedado incluido, sobre todo de las muelas del juicio o de los caninos.
- Queratoquiste odontogénico: Es menos frecuente; como su tendencia a reaparecer tras el tratamiento es mayor que la de otros quistes, requiere un seguimiento más prolongado.
- Quiste residual: Se forma cuando, tras extraer el diente, el quiste del extremo de la raíz permanece en el hueso.
Quistes que no son de origen dental
En este grupo entran los quistes que pueden desarrollarse en la zona anterior del maxilar superior, en el conducto del paladar, y algunas lesiones que parecen una cavidad en el hueso pero que no tienen una verdadera membrana quística.
Tumores de los maxilares
- Odontoma: Es una formación benigna, normalmente pequeña, compuesta por tejidos dentales; suele detectarse porque impide la erupción de un diente.
- Ameloblastoma: Es un tumor que, aunque se considera benigno, puede crecer de forma lenta pero progresiva en la zona en que se encuentra. Por ello, su tratamiento puede ser más amplio.
- Tumores malignos: Son poco frecuentes en el hueso de los maxilares. Por eso es importante que el proceso diagnóstico se lleve a cabo con minuciosidad.
Síntomas
Los quistes y tumores de los maxilares suelen pasar mucho tiempo sin dar síntomas y se detectan por casualidad en radiografías de rutina. Al crecer o infectarse, pueden aparecer algunos síntomas:
- Una hinchazón de crecimiento lento en el maxilar que muchas veces no duele
- Desplazamiento, separación o movilidad de los dientes
- Que un diente no salga en el momento esperado
- Cuando el quiste se infecta, dolor, hinchazón y salida de secreción en la boca
- En quienes llevan prótesis, que la prótesis deje de ajustar
- Adormecimiento en el labio inferior o en la barbilla
El último punto es especialmente importante. Un adormecimiento sin explicación en el labio inferior o en la barbilla puede sugerir que una formación dentro del hueso está presionando un nervio y debe valorarse sin demora. Las hinchazones de crecimiento rápido, las heridas que no cicatrizan y los dientes que empiezan a moverse en poco tiempo son también situaciones que obligan a acudir al especialista sin esperar.
Diagnóstico
El diagnóstico de los quistes y tumores de los maxilares comienza con la radiografía y la tomografía, y el diagnóstico definitivo se establece examinando en el laboratorio de patología la muestra de tejido obtenida. El proceso diagnóstico incluye por lo general los siguientes pasos:
- Exploración: Se valoran la hinchazón, el estado de los dientes, la vitalidad dental y si existe adormecimiento.
- Radiografía panorámica: Muestra de forma general la localización de la cavidad en el hueso, sus límites y su relación con los dientes.
- Tomografía computarizada de haz cónico: Muestra con detalle el tamaño tridimensional de la lesión, el estado de las paredes óseas y su relación con estructuras importantes como el conducto del nervio y el seno maxilar.
- Biopsia: Se realiza el examen patológico tomando una pequeña muestra de tejido de la lesión o extirpando la lesión completa. El tipo y el comportamiento del quiste o del tumor se aclaran con este examen.
Dos lesiones que se ven parecidas en la radiografía pueden tener una naturaleza completamente distinta. Por ello no se emite un juicio definitivo a partir de la imagen; el plan de tratamiento se configura según el resultado de patología.
Cirugía del quiste maxilar y recuperación
El tratamiento de los quistes maxilares suele ser quirúrgico y busca la extirpación completa del quiste, o bien reducirlo primero y extirparlo después; el método que se aplicará se determina según el tipo y el tamaño del quiste y su relación con las estructuras de alrededor. Estos procedimientos los realizan especialistas con experiencia en el ámbito de la cirugía oral y maxilofacial.
- Enucleación: El quiste se extirpa por completo junto con su membrana. Es el método que se aplica con más frecuencia en los quistes de tamaño pequeño y mediano. El procedimiento puede realizarse en muchos casos con anestesia local.
- Descompresión y marsupialización: En los quistes muy grandes, para no dañar estructuras importantes, primero se abre una pequeña ventana en el quiste y se reduce la presión de su interior. Cuando el quiste ha disminuido de tamaño con el tiempo, puede extirparse por completo en un segundo procedimiento.
- Tratamiento del diente causante: En los quistes del ápice de la raíz se realiza tratamiento de conducto en el diente correspondiente y, si hace falta, cirugía del ápice de la raíz, o bien se extrae el diente si no puede conservarse. En los quistes dentígeros, el diente incluido suele extirparse junto con el quiste.
- Cirugía más extensa: En los tumores de progresión local, como el ameloblastoma, para reducir el riesgo de reaparición puede ser necesario extirparlos junto con un margen de hueso sano de alrededor. Este tipo de procedimientos suele planificarse en el entorno hospitalario, bajo anestesia general.
En los primeros días tras la intervención son normales la hinchazón, la sensibilidad y un ligero dolor. En este período se recomienda una alimentación blanda, aplicar frío, tomar los medicamentos que indique el especialista y cuidar la higiene bucal. La cavidad que deja el quiste se va llenando de hueso con el tiempo; este proceso puede variar entre varios meses y un período más largo, según el tamaño del quiste. En algunos casos puede colocarse un injerto óseo en la cavidad para favorecer la cicatrización.
El seguimiento radiográfico periódico tras el tratamiento es muy importante. Sobre todo en los quistes y tumores con tendencia a reaparecer, los controles se mantienen durante años. Puede encontrar las dudas habituales sobre los quistes maxilares y otros procedimientos quirúrgicos en nuestra página de preguntas frecuentes.
¿Por qué son importantes los controles periódicos?
Como la mayor parte de los quistes maxilares crecen sin dar síntomas, la forma más eficaz de detectarlos pronto son las revisiones periódicas con el odontólogo y las radiografías que se realicen cuando es necesario. Un quiste que se detecta cuando es pequeño puede tratarse con un procedimiento más limitado y disminuye la probabilidad de dañar los dientes o los nervios vecinos. El seguimiento de las caries profundas sin tratar, de los dientes que han perdido su vitalidad y de los dientes incluidos también ayuda a prevenir el desarrollo de quistes o a detectarlos pronto.
Si ha notado una hinchazón sin explicación en el maxilar, desplazamiento de los dientes o adormecimiento en el labio inferior, se recomienda que acuda a una exploración. En nuestra policlínica de Park Oran Ofis, en Çankaya, se valoran los hallazgos radiográficos; en los casos que requieren tratamiento quirúrgico, el proceso se planifica junto con el área de especialidad correspondiente.
Preguntas frecuentes
¿El quiste maxilar desaparece solo?
Los verdaderos quistes maxilares no suelen desaparecer solos y tienden a crecer lentamente con el tiempo. Por eso, en la mayoría de los casos se recomienda el tratamiento quirúrgico. Algunas lesiones pequeñas en el extremo de la raíz, en cambio, pueden curarse tras el tratamiento de conducto del diente correspondiente; esto se valora con el seguimiento radiográfico.
¿El quiste maxilar se convierte en cáncer?
La gran mayoría de los quistes maxilares son benignos y su transformación en una estructura maligna es muy poco frecuente. Aun así, para determinar con exactitud el tipo y la naturaleza del quiste se realiza el examen patológico del tejido extirpado. El seguimiento periódico permite detectar pronto los posibles cambios.
¿Cuánto dura la recuperación tras la cirugía de un quiste maxilar?
La cicatrización de los tejidos blandos suele avanzar de forma notable en una o dos semanas. Que la cavidad que deja el quiste se llene de hueso puede llevar varios meses o más, según el tamaño del quiste. Este proceso se sigue con controles radiográficos.
¿El quiste maxilar daña los dientes?
Un quiste que crece puede empujar los dientes vecinos, provocar reabsorción en sus raíces o hacer que se muevan. También puede impedir la erupción de los dientes incluidos. Si el quiste se trata en una fase temprana, aumenta la posibilidad de evitar estos efectos.




