Respuesta breve: En la primera consulta de ortodoncia, el profesional examina la boca y la estructura de los maxilares y pregunta por la historia de salud; después se toman registros como la radiografía panorámica y, cuando es necesario, la telerradiografía, fotografías de la cara y de la boca, e impresiones o un escaneado digital. Estos datos se valoran en conjunto y, hablando con el profesional, se prepara un plan con las opciones de tratamiento, el proceso y las expectativas adecuadas para el paciente.
La primera consulta de ortodoncia es la cita en la que se entiende en conjunto el estado general de los dientes, los maxilares y las encías antes de decidir el tratamiento. En esta reunión no se espera empezar el tratamiento de inmediato; el objetivo es hacer las preguntas adecuadas, recopilar los registros necesarios y ofrecer al paciente una hoja de ruta realista. A continuación encontrará, en lenguaje sencillo, qué puede ocurrir en una cita así, para qué sirve cada registro y cómo se configura el plan.
¿Qué se hace en la primera consulta de ortodoncia?
La primera consulta suele empezar con una conversación: se le pregunta qué es lo que le molesta, si ha recibido antes tratamiento de ortodoncia, qué medicamentos toma de forma habitual y cuál es su estado general de salud. A continuación, el profesional examina la alineación de los dientes, la mordida, las encías, los movimientos de la articulación de la mandíbula y la postura de la lengua o de los labios.
En esta fase el profesional también revisa la salud bucal. Si hay caries, enfermedad de las encías o una imagen sospechosa en el ápice de una raíz, puede ser necesario tratarlas antes del tratamiento de ortodoncia. Los dientes no se mueven sobre una base poco sana; por eso, a veces el primer paso no es la ortodoncia, sino poner en orden la salud bucal.
En la consulta también se hablan los hábitos. Situaciones como chuparse el dedo, empujar con la lengua, respirar por la boca, morderse las uñas o apretar los dientes pueden influir en la posición de los dientes y afectan además a la estabilidad tras el tratamiento. Esta información se refleja directamente en el plan.
¿Qué registros se toman y para qué sirven?
Los registros de ortodoncia son documentos que hacen visibles detalles que el profesional no puede ver a simple vista y que permiten comparar a lo largo del tiempo. Puede que no todos sean necesarios en cada paciente; el profesional decide cuáles se solicitan.
- Radiografía panorámica: Muestra en una sola imagen el maxilar superior e inferior, todos los dientes, los dientes que aún no han salido, la estructura de las raíces y la zona de la articulación de la mandíbula. De ahí se deduce si faltan dientes, si sobran o si hay dientes incluidos.
- Telerradiografía (cefalometría): Es la radiografía de la cabeza tomada de perfil. Sirve para valorar la posición de los maxilares entre sí y respecto a la base del cráneo, la inclinación de los dientes anteriores y el perfil de los tejidos blandos. Para más información, puede consultar nuestro artículo sobre la telerradiografía (cefalometría).
- Fotografías de la cara y de la boca: Documentan el color y la alineación de los dientes, el nivel de las encías y la línea de la sonrisa. Facilitan seguir el cambio de forma objetiva a medida que avanza el tratamiento.
- Impresiones o escaneado digital: Crea el modelo tridimensional de los dientes. En el método tradicional se usan modelos de yeso; en el digital, en cambio, se obtiene la imagen en unos minutos con un escáner intraoral.
- Tomografía tridimensional: No es necesaria en todos los pacientes. El profesional puede solicitarla si hay un diente incluido, si hace falta ver con detalle la estructura ósea o si se trata de una planificación quirúrgica. Nuestro artículo sobre la tomografía dental ofrece más información al respecto.
Las radiografías se realizan en la medida en que el profesional las justifica y con la menor dosis posible. En situaciones especiales, como el embarazo, debe informar siempre a su profesional.
¿Sustituye el escaneado digital a la impresión tradicional?
En muchos casos el escaneado digital puede utilizarse en lugar de la impresión tradicional, pero no se aplica de la misma manera en todas las clínicas ni en todos los pacientes. El escáner intraoral recorre la superficie de los dientes con tecnología de luz o de imagen y genera un modelo tridimensional en el ordenador. Como no se utilizan cubetas ni material de impresión, suele ser una experiencia más cómoda para quienes tienen reflejo nauseoso.
En nuestra clínica, la planificación de los alineadores transparentes se realiza con el sistema Invisalign, por lo que el escaneado digital es uno de los pasos básicos de este proceso. Los datos escaneados se transfieren al software de planificación. Para la lógica general del flujo de trabajo digital, puede leer nuestro artículo sobre la odontología digital.
¿Cómo se convierten los registros en un plan de tratamiento?
Todos los datos recopilados se valoran en conjunto; el profesional determina primero el origen del problema. ¿El apiñamiento se debe a la falta de espacio, influye la relación entre los maxilares o intervienen los hábitos? Según la respuesta se fijan los objetivos: alinear los dientes, ordenar la mordida, guiar si es necesario el desarrollo de los maxilares o trabajar junto con otras especialidades.
Si se está pensando en un tratamiento con alineadores transparentes, se simula en un software tridimensional cómo se moverán paso a paso los dientes hasta sus posiciones objetivo. En el sistema Invisalign, esta herramienta de planificación se conoce como ClinCheck. El profesional revisa el plan, lo modifica si es necesario y solo lo aprueba cuando se ajusta a su propia valoración clínica. Es decir, el software hace propuestas y la decisión corresponde al profesional.
El plan incluye qué dientes se moverán, de cuántas fases puede constar la serie de alineadores, si hacen falta esas pequeñas protuberancias del color del diente llamadas attachments y, si es necesario, procedimientos adicionales. Las estimaciones sobre la duración del tratamiento no son un calendario exacto; pueden variar según la colaboración del paciente y la respuesta de los tejidos. Para información general, puede consultar nuestra página sobre la duración del tratamiento.
¿Cómo se le presenta el plan y cómo se toma la decisión?
En la presentación del plan, el profesional explica los hallazgos y las opciones. No siempre hay un único camino; en algunos casos puede ser necesario pensar en brackets fijos, en otros en alineadores transparentes y en otros en una combinación de ambos. Puede encontrar la comparación en nuestra página sobre alineadores transparentes o brackets. Se hablan con claridad las ventajas y las limitaciones de las opciones y sus expectativas se sitúan en un marco realista.
El proceso, los intervalos del tratamiento, las normas de uso diario, el cuidado y la contención tras el tratamiento también forman parte de esta conversación. No necesita precipitarse para decidir. Puede anotar sus preguntas y pedir una segunda reunión.
¿Para qué sirven los registros durante el tratamiento?
Los registros iniciales no son solo la fotografía de partida, sino una referencia a la que se recurre durante todo el tratamiento. A medida que avanza el tratamiento, el profesional sigue si los dientes se mueven en la dirección planificada comparándolos con el primer escaneado y las primeras fotografías. Si el avance es distinto del esperado, el plan puede actualizarse; por ejemplo, en el sistema de alineadores transparentes puede ser necesario tomar un nuevo escaneado y volver a planificar los alineadores. Cuando el tratamiento termina, esos mismos registros sirven de base para valorar el resultado y para el plan de retenedor.
Los registros tienen además valor documental ante posibles preguntas médicas. Si desde el principio queda registrado en qué dientes hay caries, acortamiento de la raíz o retracción de la encía, se puede interpretar con más fiabilidad si un cambio surgido durante el tratamiento procede del movimiento ortodóntico o de una situación previa. Por eso, tomar registros no es una pérdida de tiempo, sino parte de un tratamiento seguro.
¿Qué conviene tener en cuenta al preparar la cita?
Antes de la cita, unos pequeños preparativos hacen más productiva la consulta. Traiga las radiografías que se haya hecho antes, prepare la lista de los medicamentos que toma con regularidad y piense qué es lo que más desea cambiar de sus dientes. En los niños resulta útil que los padres informen sobre la pérdida de dientes de leche, los hábitos y la estructura de los maxilares en la familia. También es un derecho suyo preguntar si el profesional que realiza la exploración es especialista en ortodoncia; si le interesa conocer la diferencia, puede consultar nuestro artículo sobre la diferencia entre ortodoncista y dentista.
¿Dónde acudir en Ankara para la primera consulta?
En nuestra clínica de Oran, en Çankaya, Ankara, puede pedir cita para la primera consulta a través de nuestra página de contacto y consultar la página de Invisalign para obtener información general sobre el sistema. Al final de la consulta, el profesional determina el método adecuado para usted y los registros necesarios.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto dura la primera consulta de ortodoncia?
La duración varía según la clínica y los registros necesarios. Por lo general, la exploración clínica, las radiografías y las fotografías o el escaneado digital pueden hacerse en la misma cita. La presentación detallada del plan a veces se deja para una segunda cita.
¿Se toman radiografías siempre en la primera consulta?
En la mayoría de las valoraciones de ortodoncia es útil la radiografía panorámica, pero el profesional decide qué pruebas de imagen son necesarias. Si hay una radiografía reciente hecha antes, puede no hacer falta repetirla.
¿Ir a la consulta significa que estoy obligado a empezar el tratamiento?
No. La consulta es la fase de recopilar información y conocer las opciones. Puede valorar las opciones y tomar su decisión a su propio ritmo.
¿A qué edad debo llevar a mi hijo a la consulta de ortodoncia?
La recomendación general es hacer la primera valoración hacia los 7 años. Esto no significa que el tratamiento vaya a empezar de inmediato; el profesional sigue el crecimiento y, si es necesario, determina el momento adecuado.
