Los brackets cerámicos son un tratamiento de ortodoncia fija que se realiza con brackets cerámicos de color similar al del diente o semitransparentes, en lugar de brackets metálicos. El mecanismo que produce el movimiento dental es el mismo que con los brackets metálicos: los brackets se adhieren a los dientes y el arco que pasa por ellos lleva los dientes a la posición planificada. La diferencia es que el tratamiento llama mucho menos la atención al hablar y al sonreír. El bracket cerámico es una opción que se plantea con frecuencia en adolescentes y adultos que necesitan un tratamiento fijo pero a quienes les importa la visibilidad. Si es adecuado para usted se valora en la consulta según su mordida, los dientes que necesitan brackets y sus hábitos diarios.
En lugar de enumerar una a una las ventajas del bracket cerámico, esta página se centra en el proceso de decisión: en quién es una elección sensata, en qué situaciones la especialista puede proponer otra solución y en qué se diferencia el proceso de tratamiento del de los brackets metálicos. Para conocer las características generales de los brackets cerámicos, puede consultar nuestro artículo brackets de porcelana (cerámicos).
¿Para quién son una opción sensata los brackets cerámicos?
El bracket cerámico puede utilizarse en la mayoría de los pacientes que necesitan un tratamiento fijo y desean reducir su visibilidad. Destaca especialmente en las siguientes situaciones:
- Casos en los que el tratamiento fijo es necesario o más predecible: situaciones que requieren el control del bracket, como tratamientos con extracciones, dientes muy rotados o la tracción de un diente incluido hasta su sitio.
- Adultos que hablan mucho en su trabajo o que están de cara al público: quienes prefieren un aspecto cercano al color del diente en lugar del brillo del bracket metálico.
- Quienes no están seguros de tener la disciplina de llevar un alineador 20–22 horas al día: el bracket cerámico es fijo; el avance del tratamiento no depende de ponerlo y quitarlo.
- Pacientes en los que el tratamiento lingual no se considera adecuado en cuanto a la comodidad del habla y de la lengua: el bracket cerámico va en la cara frontal de los dientes; no reduce el espacio de la lengua.
En pacientes adolescentes también pueden utilizarse brackets cerámicos. En este grupo de edad, lo determinante es si se podrá limpiar con regularidad el entorno de los brackets y cuánto cuidado se tendrá para evitar los alimentos duros. Como la placa que se acumula alrededor de un bracket del color del diente no se nota con facilidad, es útil que los padres supervisen el cepillado durante los primeros meses.
¿En qué situaciones puede la especialista proponer otro método?
El material cerámico es más duro y más frágil que el metal. Estas dos características cambian la planificación en algunos casos:
- Mordida profunda: si al morder los dientes anteriores inferiores tocan los brackets superiores, la cerámica dura puede desgastar el esmalte del diente antagonista. En este caso puede plantearse colocar brackets metálicos en los dientes inferiores, aumentar temporalmente la altura de la mordida o corregir primero la mordida.
- Dientes inferiores: los incisivos inferiores son más pequeños y están más expuestos a las fuerzas de la mordida. Algunas especialistas prefieren usar brackets cerámicos arriba y metálicos abajo; los brackets inferiores no se ven tanto como los superiores al hablar.
- Apretar o rechinar los dientes (bruxismo): las fuerzas intensas pueden aumentar el riesgo de rotura de los brackets; se comentan medidas como una férula de descarga nocturna.
- Esmalte débil o restauraciones amplias: la carga que recibe el esmalte durante la retirada es importante; la especialista elige el tipo de bracket según el estado de sus dientes.
Estas situaciones no excluyen por completo el bracket cerámico; la mayoría de las veces se resuelven con un plan combinado o con medidas adicionales.
¿Cómo avanza el proceso de tratamiento con brackets cerámicos?
Las fases son en gran medida las mismas que con los brackets metálicos: consulta y registros, plan de tratamiento, adhesión de los brackets, alineación, corrección de la mordida, finalización, retirada y retención. Para conocer las fases en detalle, puede consultar nuestra página tratamiento con brackets. Las diferencias relacionadas con el bracket cerámico son las siguientes:
Adhesión de los brackets
Los brackets se eligen según el color del diente. La adhesión se realiza del mismo modo que con los brackets metálicos y no requiere anestesia.
Elección del arco y de las ligaduras
Para reducir la visibilidad pueden usarse arcos con recubrimiento blanco o del color del diente. Las ligaduras elásticas que sujetan el arco al bracket pueden teñirse con el tiempo, por lo que se renuevan en cada revisión. Algunos brackets cerámicos tienen un diseño con tapa (autoligado) y no necesitan ligaduras elásticas. Puede encontrar información sobre estos diseños en nuestro artículo brackets de zafiro y de autoligado.
Revisiones
Las revisiones suelen hacerse cada 4–8 semanas. Un bracket cerámico roto o despegado puede ser más difícil de notar que uno metálico; si percibe falta de movimiento o cierta holgura en un diente, debe comunicarlo sin esperar a la revisión.
Retirada de los brackets
Los brackets cerámicos no se deforman como los metálicos; por eso, la retirada se realiza con alicates especiales y una técnica cuidadosa orientada a proteger el esmalte. Después de la retirada se pule la superficie y se pasa a la fase de retención.
¿Qué cambia en la vida diaria con los brackets cerámicos?
- Tinciones: el bracket en sí no se tiñe; sin embargo, las ligaduras elásticas y el adhesivo alrededor del bracket pueden teñirse con pigmentos como los del café, el té, los refrescos de cola, el vino tinto y la cúrcuma. Limitar estas bebidas y enjuagarse la boca después ayuda a conservar el aspecto. El tabaco provoca tinciones marcadas.
- Limpieza: la placa que se acumula alrededor de los brackets del color del diente se nota con más dificultad. El cepillo interproximal y un cepillado cuidadoso son tan importantes como con los brackets metálicos.
- Alimentación: hay que evitar los alimentos duros y pegajosos; el bracket cerámico es más sensible a los golpes que el metálico.
- Comodidad: los brackets cerámicos actuales son pequeños y tienen bordes redondeados; los primeros días puede haber una ligera irritación en la cara interna de los labios y de las mejillas, a la que uno se acostumbra en pocos días.
¿Hay diferencias entre los tipos de brackets cerámicos?
Los brackets cerámicos se dividen en general en dos grupos. Los brackets de cerámica policristalina están formados por muchos cristales pequeños, tienen un color cercano al del diente y un aspecto ligeramente opaco; es el grupo más utilizado. Los brackets monocristalinos (de zafiro) se fabrican a partir de un único cristal, son más transparentes y casi desaparecen sobre dientes blancos; en cambio, en dientes que no son de tono claro la transparencia no siempre supone una ventaja. Ambos grupos tienen modelos con tapa (autoligado) y modelos clásicos con ligaduras. Cuál se elige depende del color de sus dientes, de los dientes en los que se colocarán los brackets y de la mecánica de tratamiento que prefiera la especialista; esta elección por sí sola no determina el resultado del tratamiento.
¿Qué debe decidir antes de los brackets cerámicos?
- Momento del blanqueamiento dental: mientras se llevan los brackets, la zona bajo el bracket no se blanquea. Si está pensando en un blanqueamiento, en general se recomienda dejarlo para después del tratamiento; hable del momento con su especialista.
- Solo arriba o ambas arcadas: saber de antemano si se usarán brackets metálicos en los dientes inferiores aclara sus expectativas.
- Color del arco: pregunte si desea un arco con recubrimiento blanco y si es compatible con las fases del tratamiento.
- Calendario de revisiones: tenga en cuenta que puede ser necesaria una cita adicional para reparar un bracket roto; si viaja con frecuencia, indíquelo en la planificación.
¿Brackets cerámicos, metálicos o alineadores transparentes?
Esta decisión no se toma según un único criterio. En resumen:
- Bracket metálico: es más resistente, tiene menos fricción y puede usarse en todos los casos. Si la visibilidad no es un problema para usted, es una elección sencilla.
- Bracket cerámico: reduce la visibilidad manteniendo el control del tratamiento fijo. Su coste suele ser más alto que el del bracket metálico; la información exacta se facilita por escrito después de la planificación.
- Bracket lingual: no se ve desde fuera; acostumbrarse a su posición en el lado de la lengua lleva tiempo y no es adecuado para todos los casos.
- Alineadores transparentes: se ponen y se quitan y apenas se notan; el éxito depende de llevarlos 20–22 horas al día. En la clínica se aplica el sistema Invisalign.
En la consulta puede hablar con la especialista sobre qué opciones son realistas en su caso y qué requiere cada una en cuanto a duración, revisiones y cuidados. Para una visión general de todos los tipos de tratamiento, puede consultar nuestra página tratamientos de ortodoncia.
¿Qué ocurre cuando termina el tratamiento?
Una vez retirados los brackets, se utiliza un aparato de retención para mantener la nueva posición de los dientes. Esto es igual en el tratamiento con brackets cerámicos que en el tratamiento con brackets metálicos. En la mayoría de los pacientes se recomienda un alambre fino adherido detrás de los dientes anteriores y/o un retenedor transparente que se lleva por la noche. Para más detalles, puede consultar nuestra página retención.

